Mi
hermana asesina en serie
(Oyinkan
Braithwaite)
Me ha sorprendido el estilo de esta autora por su
originalidad a la hora de tratar temas tan escabrosos como el de los asesinatos
en serie. Aunque teniendo en cuenta que la asesina en serie es la hermana de la
protagonista, esta trata el asunto con más consideración y familiaridad que si
fuera una desconocida cualquiera.
La novela está estructurada en capítulos titulados por una
palabra que hace referencia al contenido de los mismos. De esta manera Korede nos
introduce en su historia familiar y lo que es más importante la relación de
complicidad con su hermana asesina en serie.
Ayoola, la hermana de Korede, tiene un serio problema con
sus novios: cuando se cansa de ellos, cuando le decepcionan, o a veces sin
motivo aparente, los mata. Ya lleva tres, lo cual la convierte en una asesina
en serie. La única que lo sabe es Korede, que movida por un amor fraternal cada
vez más en el alambre, ha ayudado a Ayoola a eliminar pistas, cubrir sus pasos
y, en definitiva, evitar que se descubra que aquellas misteriosas
desapariciones de hombres jóvenes que se están produciendo en Lagos llevan su
marca letal. Por si la situación no fuera suficientemente complicada, Korede
contempla horrorizada cómo su hermana empieza a salir con el hombre de sus
sueños, el médico del hospital en que trabaja como enfermera, por lo que deberá
replantearse su rol de cómplice, si no quiere que este triángulo amoroso
termine en un baño de sangre.
A partir de estas dos hermanas peculiares, con personalidades
opuestas y maneras muy distintas de integrarse en la jerarquía social -Korede
representa el esfuerzo, el control, el respeto a las normas; Ayoola es
anárquica, visceral, irresponsable, pero libre-, Oyinkan Braithwaite ha
construido una trama negra tanto en su sentido del humor como en su vibrante
desarrollo a la manera de thriller, situado en una Nigeria de principios de
siglo XXI tan dinámica como peligrosa en este momento de cambios económicos y demográficos
de la nueva África.
La joven escritora Oyinkan Braithwaite, desliza agudas
reflexiones sobre el poder de la consanguinidad, las relaciones tóxicas y las
posibilidades reales de comprensión y convivencia pacífica entre mujeres y
hombres.
Si tuviéramos que poner un “pero” a la historia, éste sería
el que no existe un auténtico personaje masculino verdaderamente bien
perfilado. El fallecido pater familias era un monstruo; los policías (y los
hombres en general) son unos idiotas babeantes que no pueden pensar con
claridad en cuanto Ayoola les pone morritos; Muhtar, el paciente en coma de la
habitación 313, es el consejero de Korede, pero poco más; y el principal foco
de tensión entre las hermanas, el atractivo doctor Otumu, es o bien un objetivo
idealizado por Korede o bien, una vez conoce a Ayoola, lo que alguien podría
calificar como un “calzonazos”. Esto es más bien una necesidad narrativa,
puesto que todos estos personajes tienen un fin determinado en la narración y
estos rasgos de carácter potencian lo que la autora quiere contar, sin que dejen
de parecernos personajes creíbles y necesarios en el gran esquema final.
Estoy de acuerdo con la autora que opina que el humor es
una forma excelente de expresar un punto de vista sin parecer moralista.
Braithwaite
nació en Lagos en 1988 y
luego pasó la mayor parte de su infancia en el Reino Unido cuando su familia se
mudó a Southgate, en el norte de Londres. Tuvo su educación primaria en
Londres y luego regresó a Lagos cuando nació su hermano en 2001. Estudió
derecho y escritura creativa en la Universidad de Surrey y la Universidad de Kingston antes de
regresar a Lagos en 2012.
Ha
trabajado como editora asistente en la editorial Kachifo y como gerente de
producción en Ajapa World, una compañía de educación y entretenimiento.
Mi hermana, asesina en serie ha sido galardonada con el
premio Anthony a mejor debut.
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