martes, 5 de junio de 2018

Todas las familias felices 
(Mercedes de Vega) 


De ésta novela la autora nos dice: “Con esta entrega regreso al universo que creé en mi anterior novela, Cuando estábamos vivos, para alcanzar el desenlace final de la saga de los Anglada, que explora las luces y las sombras que muchas familias guardan en su interior”.
Teresa Anglada, en el año 2003, ve cómo su vida de periodista de éxito se desmorona cuando una de sus hijas desaparece en el Museo de Arte Reina Sofía de Madrid sin dejar rastro. Presa del pánico, Teresa tarda en caer en un detalle: su hija Jimena ha desaparecido el mismo día que su padre, un veintiuno de diciembre. Y lo que todavía no sabe es que una de sus antecesoras murió en ese mismo lugar sesenta y siete años atrás, cuando el museo era el Hospital Provincial de Madrid, si bien nunca se encontró su cadáver. Teresa Anglada deja su trabajo y emprende una investigación para recuperar a la pequeña Jimena que la obligará a ahondar en la familia que nunca tuvo.
Este viaje al pasado y a la genealogía familiar, le enfrentará a Teresa a sus propios fantasmas, a la pérdida del padre, en 1970, y a saber realmente quienes son los Anglada, hasta alcanzar un clímax del que nadie saldrá indemne.”
El título de la obra, lejos de la complacencia, explora el profundo significado de la primera frese con la que Tolstói abre su novela Ana Karenina: “Todas las familias felices se parecen unas a otras; pero cada familia infeliz tiene un motivo especial para sentirse desgraciada”.
En ésta novela la misión de Teresa Anglada será limpiar el trágico sino de los Anglada. Al principio se suceden los capítulos en los que desaparecen Tomás Anglada un 21 de diciembre de 1970 y Jimenita Anglada el mismo día pero en el año 2003.Estos capítulos se van alternando hasta que Teresa toma las riendas de la historia y todo sucede en torno a su persona.
La novela se desarrolla en Madrid: Ciudad Lineal , Arturo Soria, y Museo Reina Sofía, antes Hospital Provincial, calle Pintor Eduardo Rosales ; Milmarcos, en Guadalajara cerca de Molina de Aragón, en la imaginada finca propiedad de los Anglada “Tres Robles” y en el Monasterio de Piedra.
Con esta novela la autora parece que salda cuentas pendientes con los Anglada y pone el broche final a la historia de ésta desdichada familia.
La novela le ha supuesto a su autora “un viaje interior” a su familia y a sus secretos.
“Mi padre -relata Mercedes de Vega- tan solo nos decía que él era un huérfano de la guerra. Jamás habló de ningún familiar”. Madrileña, miembro de una familia cuyos orígenes de judíos conversos ella ha encontrado en tierras del sur de Aragón, Mercedes de Vega concibe la escritura como una terapia, como una “medicina que cura las heridas” del alma. “Además de curar, me ha proporcionado paz”, reconoce quien habla también de “bálsamo”
Esta novela y la anterior “Cuando estábamos vivos”, ha permitido a la autora reencontrarse con familiares que ni siquiera sabía que existieron y descubrir lugares como el cementerio de la pequeña localidad de Milmarcos, en el extremo nororiental de la provincia de Guadalajara, limítrofe con Aragón, en el que halló la tumba de Francisco Anglada.
Lo ünico que empaña esta novela es la ausencia de corrección: erratas, faltas de ortografía, errores ortotipográficos, parece mentira que esta editorial no ponga más cuidado a la hora de editar sus libros, les hace un flaco favor a sus autores.

jueves, 24 de mayo de 2018

Crónicas de Islandia 
El mejor país del mundo 
(John Carlin) 


John Carlin, es escritor, periodista y guionista, hijo de padre escocés y madre española. Nació en Londres, vivió su infancia en Buenos Aires y estudió en Inglaterra, país en el que reside en la actualidad. Colabora en varios medios internacionales, entre ellos El País, donde escribe sobre política y deportes. Fue corresponsal en México, Sudáfrica y Estados Unidos para el diario The Independent. Crónicas de Islandia, corresponde a diferentes entregas publicadas en su totalidad en el diario El País entre 2006 y 2012.
Nos cuenta en el prólogo que después de haber vivido en nueve países y trabajado como periodista en más de cincuenta, cuando le preguntan por su país favorito responde que siente ternura por Argentina, donde se crio; pasión por Sud- áfrica, donde vivíó los años más emocionantes; amor por España, donde nació su madre; y afinidad por Gran Bretaña, donde nació e hizo sus estudios. Pero el país que más le ha deslumbrado, aunque nunca haya vivido ahí, ni tenga con él el más mínimo vínculo familiar, es Islandia.
Le atrajo de Islandia el dato de Naciones Unidas de que era uno de los países con mejor calidad de vida de cualquier país del mundo. Y en 2006 viajó por primera vez a éste país para comprobarlo. Vio con sus propios ojos que era verdad. También pudo ver las secuelas de la crisis económica que en 2008 azotó al mundo occidental. Islandia fue el primero en caer en el pozo pero también, gracias al ingenio y pragmatismo de su gente, el primero en salir. Carlin, consultó con el islandés que tenía más a mano: el futbolista del F.C. Barcelona Eidur Gudjonssen , le dijo que contactara con su madre y entonces ella le diría a quién tenía que visitar para hacerse una idea cabal del país. El autor habla con la madre del futbolista que le aconseja que durante el tiempo que esté allí, con cualquiera al que entreviste, pregunte cómo es posible que, en el plazo de veinte años, hayan pasado de ser un país pobre, oscuro y atrasado a ser uno de los lugares más modernos, prósperos y en expansión de la Tierra. John Carlin muestra las bondades del país a lo largo de las entrevistas que tiene con políticos, deportistas, artistas y demás islandeses con los que se cruza.
Influye su localización entre EEUU y Europa. Es una mezcla de ambas sociedades, lo mejor de cada una. Valoran la capacidad del esfuerzo individual, y tienen unos valores mucho más europeos en cuanto a tolerancia o sistema de bienestar se refiere.
La pureza incontaminada del aire, barrido por vientos árticos, la baja inclinación del sol, ofrecen la lente perfecta al ojo. Es un país sin acabar, el paisaje cambia ante nuestros ojos. Cada diez años tienen una nueva erupción y aparece una isla o una montaña nueva, y tienen que ponerle nombre. Por eso son gente imaginativa y creativa.
La geología es el destino. Y lo que ha creado la geología en Islandia es de una belleza implacable. Los primeros colonos se valían por sí mismos, la independencia era su gran capital.
Aprovechar las oportunidades es algo que siempre han hecho los islandeses. Muchos rasgos del carácter y las costumbres que apuntalan la sociedad islandesa parecen proceder de los vikingos. Con seguridad, lo más importante, según cuenta Carlin, ha sido la extraordinaria importancia que han tenido en todos los aspectos de la vida, doméstica y pública, las mujeres. Una sociedad mucho más equilibrada, más femenina, más rica en matices y en sensibilidad ha permitido llegar a lugares a donde una cultura masculina no hubiera alcanzado jamás.
Según Carlin, porque “el mejor lugar del mundo para vivir” es, antes que nada, el mejor lugar del mundo para ser mujer: permiso de maternidad de hasta 9 meses (que puede repartirse como sea entre padres y madres), guarderías gratuitas, ayudas del estado, igualdad de género en el empleo… Y, socialmente, una cultura “tribal” que no estigmatiza el divorcio, en la que parejas, ex parejas y niños de varios matrimonios conviven en familias multiparentales, sin tabús ni dramas.
En Islandia hay una cualidad africana, las estructuras familiares, los niños pertenecen y se consideran pertenecientes a la familia en sentido amplio, la aldea. Otro de los datos curiosos de los que habla Carlin, es el “Libro de los islandeses”. Una especie de libro de familia que se remonta siglos atrás, y a través de esta página web https://www.islendingabok.is/ cualquier islandés puede conocer quiénes eran sus antepasados, a que se dedicaban, o que relación de parentesco tienen con cualquier otro compatriota, y si el tatarabuelo de su tatarabuelo era el mismo. Realmente sorprendente, pero que se puede llegar a entender en un país aislado históricamente, insular y con una población en torno a los 320.000 habitantes.
Islandia se considera un crisol de culturas, a fuerza de viajes y en parte por accidente que ha logrado reunir lo mejor de la humanidad. Todos hablan inglés, cosa que les permite comunicarse con el resto de los habitantes de otros países, porque el islandés es bastante complicado.
No posee Fuerzas Armadas, fueron abolidas en el siglo XIII, sólo una pequeña parte de los policías llevan armas. Se considera uno de los países más seguros del mundo.
Todos los hogares tienen agua caliente gratuita por cortesía de la naturaleza, gracias a los pasadizos subterráneos de tipo volcánico; en ningún otro país hay documentadas tantas erupciones volcánicas, y posee 33 volcanes.
Es un país de escritores y de lectores. Los islandeses compran más libros per cápita que cualquier otro país del mundo. Inventaron la novela, o algo muy parecido:”Las sagas islandesas”. Además de la capacidad de trabajo y en la fe de que las grandes ideas pueden hacerse realidad. El motor de su economía ha sido la creatividad y el poder del cerebro.
 Aparentemente parece que no tiene ningún fallo, sin embargo es un país con un alto índice de borracheras. Aunque su sistema sanitario cubre los tratamientos de desintoxicación. Ha sido un país que al tener una alta renta per cápita también ha sufrido a los “nuevos ricos” que no sabían en que gastar su dinero. Fueron los excesivos caprichos de la élite bancaria una de las causas de la crisis.
El clima en invierno es muy duro, hace muchísimo frío, aunque gracias al sistema de calefacción gratuita pueden sobrellevarlo. Islandia, el país que más estrepitosamente entró crisis, y el primero en salir, es un modelo a seguir. Salió de ésta situación a través de una feminización de la política y pudieron probar de nuevo su capacidad para afrontar la diversidad. Fue entonces cuando los altos cargos políticos y financieros responsables de la debacle de los bancos islandeses (en su mayoría hombres) fueron despedidos y reemplazados por mujeres, venidas a implantar una mentalidad sostenible, centrada en el largo plazo y que privilegia la creatividad, las energías renovables y la educación como fuentes de desarrollo antes que la industria o el mercado financiero. Como le cuenta una ministra: “Se ha cambiado la naturaleza de la discusión” y ahora parece que los hombres han aprendido a pensar, también, como las mujeres". El centro de atención política cambia cuando hay más mujeres en el gobierno.
John Carlin nos desvela una sociedad tan particular como ejemplar. Una sociedad moderna, abierta y cordial que ha velado por la cultura y ha logrado la felicidad de sus miembros como ninguna otra. El nos muestra en éste libro que conocer Islandia va más allá de su asombrosa naturaleza, que muchas veces se diría extraterrestre y de sus paisajes, es entrar en los hogares, en los lugares de trabajo y los despachos y conversar con su gente. El libro de John Carlin nos da la ocasión de hacerlo y nos ofrece una visión tan imprescindible sobre el país como entretenida y amena.
Me quedo con que es el mejor país del mundo para ser mujer. Islandia es el que tiene mayor igualdad de género, seguido por Finlandia, Noruega y Suecia. Ya nos comenta el autor en éstas páginas que Islandia toma de Europa el sistema de bienestar y tolerancia, en especial de los países nórdicos. Nuestra sociedad tiene mucho que aprender de Islandia, porque todavía no se ha logrado el nivel de igualdad que hay en estos países. Una vez que se logre la igualdad efectiva, gracias a la educación y a la inserción de las mujeres en el mercado laboral, como se ha llevado a cabo en este país, acceder a posiciones de poder, para que valores como la sostenibilidad, el pensar a largo plazo, el trabajo en equipo y la responsabilidad, valores más relacionados con la propia naturaleza femenina, nos ayudaran de una vez por todas a salir de la crisis. Tenemos mucho que aprender de éste país y ojala llegue el momento en que como comentaba una ministra islandesa, también en España, los hombres aprendan a pensar como las mujeres.

jueves, 26 de abril de 2018

La estrella del diablo 
(Jo Nesbo) 


En un verano excepcionalmente caluroso en Oslo, el cuerpo de una joven aparece en el suelo de su apartamento, en medio de un charco de sangre. Tiene amputado un dedo de la mano izquierda y bajo un párpado le han colocado un pequeño diamante rojo con la forma de una estrella de cinco puntas: el símbolo de las tinieblas, el emblema del diablo. Cinco días después del tétrico hallazgo, un hombre denuncia la desaparición de su esposa. Otro dedo cercenado aparece en escena: lleva un anillo con un diamante rojo engarzado, tallado como una estrella de cinco puntas. Harry Hole es un policía poco convencional y sus métodos para resolver un enigma, poco ortodoxos. El alcohol y una situación personal muy complicada le han hecho tocar fondo, y está a punto de perder el trabajo. Los demonios reales y los imaginarios se mezclan en la mente del policía, que se tiene que enfrentar a un criminal sanguinario y a un enemigo implacable dentro del departamento.
Este libro supone el fin de la llamada trilogía de Oslo, cuyos títulos por orden son Petirrojo, Némesis y La estrella del diablo. Nesbo es un autor que crece con cada novela que escribe y esto es algo muy raro en el panorama literario actual, sobre todo si nos fijamos en autores que escriben sagas con los mismos personajes.
El encanto de las novelas de Nesbo se encuentra en su comisario, Harry Hole, un hombre perseguido por sus fantasmas, alcoholizado e incapaz de disfrutar de la vida, ni de mantener una relación. Su vida ha caído de nuevo en picado, ha perdido la credibilidad en el cuerpo y se encuentra a un paso de perder su trabajo, y es que su jefe no puede seguir escondiendo su falta de asistencia a la comisaria y ese afán por demostrar lo que queda fuera de toda duda. Hole se encuentra más solo que nunca, y con una tarea nada fácil que al final se le pondrá en bandeja, si deja el alcohol y agudiza su ingenio.
En esta novela vamos a tener varias tramas paralelas, las relacionadas con la búsqueda del asesino principal, que en este caso y como novedad en Nesbo se trata de un asesino en serie, así como las dedicadas a la persecución del príncipe, jefe de una gran red de contrabando de armas y asesino intelectual de Ellen. Ambas tramas están perfectamente hilvanadas, descritas con elegancia, buen hacer y un ritmo frenético, que por supuesto Nesbo se encarga de complicar en su parte final para confundir al lector y hacerle cambiar sus apuestas de quién es el asesino mil veces. Y con un desenlace impecable y sin magia.
Destacar la velocidad que tiene esta historia, en el sentido de que estás enganchado a ella casi desde las primeras páginas y el noruego no te da respiro, ya sea una trama, ya sea la otra, el ritmo nunca decae. Además, creo que el autor deja caer muchas pistas a lo largo del desarrollo del caso, pistas que un lector que disfrute pensando y uniendo cabos podría llegar a desvelar al igual que el protagonista de esta novela. La falta de previsibilidad en sus obras es también un punto muy positivo de este autor.
En esta novela introduce el asesino en serie, son interesantes las intervenciones de Aune, el psicólogo amigo de Hole y que muchas veces participa en sus casos para describir el perfil del asesino. Aune nos cuenta un poco más de la psicología del asesino en serie, la diferencia entre psicópatas y sociópatas, entre otros detalles.
Es cierto que este libro es el más americanizado de los de Nesbo,  la introducción de la figura del asesino en serie, por ejemplo, ya que es un perfil homicida muy típico de los EE.UU.
En resumen, que merece la pena continuar con el siguiente libro publicado por el mismo autor, El redentor.

martes, 3 de abril de 2018

“El hombre en busca de sentido” 
(Viktor Frankl ) 


Viktor Frankl nace en Viena el 26 de Marzo de 1905. Crece en un ambiente familiar lleno de tradiciones y calor humano. Fue el segundo de tres hermanos, sus padres le transmitieron creencias y costumbres religiosas. Desde pequeño mostró una gran inteligencia y sensibilidad, pues desde ese momento se despertó en él la necesidad de conocer el sentido de la vida, sobresaltado por la idea de que un día iba a morir. Fue un estudiante destacado interesándose por la filosofía, pues decía que era una parte muy importante para la vida de todo ser humano. Estudió en la Universidad de Viena y se especializó en Neurología y Psiquiatría. El 17 de Diciembre de 1941 se casó con Tilly Grossor. Al graduarse se une a Alfred Adler pero al no compartir su ideología se separa y funda la tercera escuela de Psicoterapia Vienesa llamada Logoterapia. Para Viktor el poder no es lo principal, hay algo más que lleva al ser humano a buscar el sentido de su existencia. Utiliza el término análisis existencial para resolver los aspectos dolorosos de la existencia como parte de nuestra naturaleza humana y como una oportunidad de desarrollo, aprendizaje y sentido. Le tocó vivir el holocausto de las dos guerras mundiales. En la primera sufrió escasez económica. Pero en la segunda le tocó vivir el infierno de los campos de concentración. En septiembre de 1942 fue deportado al campo de concentración de Theresienstadt con su mujer y con sus padres. Le asignan el prisionero número 119,104.
 “Me encontraba sólo con mi existencia literalmente desnuda”
“El hombre es hijo de su pasado, pero no es esclavo de éste, es padre de su porvenir”
“Todo estaba perdido en esos momentos y apareció un nuevo sentido: ¡SOBREVIVIR!”
En este lugar ofreció sus servicios como médico y psicoterapeuta y prometió que no se quitaría la vida, al contrario utilizaría esta situación para aprender a vivir, poniendo su vida al servicio de los demás. Estuvo en Auschwitz en 1944, y después en dos campos más pequeños dependientes de Dachau.
Viktor guarda como su mayor posesión el manuscrito de su trabajo de dos décadas y por supuesto es despojado del mismo al llegar al campo.
Durante su cautiverio la posibilidad de reescribir su obra es uno de los hilos que le mantienen vivo.
El 27 de abril de 1945 las tropas norteamericanas liberan el campo y regresa a Viena, donde sufre sus grandes pérdidas familiares, pues su esposa y sus padres mueren en los campos.
Al encontrarse vivo reflexiona acerca de cómo escapó de la muerte y comienza a buscar un nuevo sentido… se hace una pregunta: ¿Para qué habrá quedado vivo? En 1945 recupera el manuscrito que le habían quitado al entrar en el campo de concentración.
Tomó varios aspectos para lograr sobrevivir:
La experiencia del amor
La vivencia de la naturaleza
La experiencia del arte
El sentido del humor
El sentido del pasado
La vivencia de la espiritualidad
Y la Soledad
Más tarde esto sería la base de su teoría Al terminarse la guerra en 1945, pensó que estaba destinado a vivir para algo.
Al regresar a trabajar en la Policlínica de Viena escribió “El hombre en busca de sentido” Este libro traducido a más de 20 idiomas da la oportunidad a Viktor Frankl de divulgar su trabajo de forma incansable como conferenciante por varios países, incluido Estados Unidos, el destino anteriormente rechazado.
Su teoría se desarrolla en los campos de concentración basada en el pensamiento de Nietzsche:
“Aquellos que tiene un porqué para vivir, pese a la adversidad resistirán”
Su terapia se denominó Logoterapia, al cual le dio el significado de “sentido”. Se convierte en la tercera escuela vienesa de Psicología, que ofrecía una vía diferente al psicoanálisis de Freud y a la psicología individual de Alfred Adler. La importancia de la palabra, de hablar, de contar. Proyección hacia el futuro, Viktor ya había experimentado como las personas que se refugiaban en el pasado, no salían adelante.
No hay forma de hacer justicia a este libro, tienes que leerlo. Cada lector hace una lectura única, subjetiva y parcial.
Un hombre que se enfrentó a una situación extrema, encontró un pequeño hilo al que aferrarse, logró una coraza emocional ante el horror. …
”el sufrimiento no es en absoluto necesario para otorgarle un sentido a la vida.”
Y tuvo la suerte de una segunda oportunidad, Viktor Frankl mantuvo la costumbre de escalar montañas y obtuvo la licencia de piloto a los 67 años.
Muere en Viena el 2 de septiembre de 1997 de un fallo cardíaco, alcanzando una vida de 92 años llena de sentido.
Nietzsche: “Todo lo que no acaba conmigo me hace más fuerte.”
Viktor Frankl: “Al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas, la elección de la actitud personal que debe adoptar frente al destino, para decidir su propio camino y el de la humanidad”.

viernes, 16 de marzo de 2018

El color del silencio 
(Elia Barceló) 


Una novela que lo tiene todo. Un mujer fuerte, una historia maravillosamente elaborada, una ambientación sorprendente, un misterio vinculado a uno de los episodios más oscuros de la historia de España, un secreto de familia.
6 de julio de 1936, Islas Canarias. Un asesinato desencadena el golpe de Estado de Franco y el inicio de la Guerra Civil española.
20 de julio de 1969, Rabat, Marruecos. Una familia celebra el aterrizaje en la Luna en el jardín de una antigua mansión. Un asesinato tendrá lugar esa misma noche, destrozando el destino de la familia.
Madrid, época actual. Helena Guerrero es una artista de renombre internacional, conocida por las sombras que invaden sus cuadros y que, aparentemente, reflejan un misterio de su pasado que nadie ha sabido nunca explicar. Ahora, después de muchos años viviendo en el extranjero, en Adelaida, Australia, tres sucesos conspiran para traerla de vuelta a Madrid, tres episodios que reconfigurarán su pasado y su futuro: una terapia psicológica llamada «constelación», una boda en su familia y un correo electrónico de su distanciado cuñado le darán las pistas para descubrir qué sucedió realmente con su hermana Alicia, en 1969. Junto con Carlos, su pareja actual, Helena irá en búsqueda de respuestas a las terribles preguntas que la han acechado durante toda su vida. Viajará a Rabat, a la antigua mansión de su familia, La Mora, y se adentrará de nuevo en los frondosos jardines que han resguardado, durante años, con recelo, un oscuro y silencioso secreto familiar, el mismo secreto que parecía hablar, desde hace mucho tiempo, a través del color y de las sombras de sus cuadros.
Me recomendaron el libro, un día que discutíamos acerca de las constelaciones familiares. Yo como siempre lo apunté y al llegar a casa lo consulté. Cuando apareció ante mis ojos la portada me atrajo más todavía. La imagen de la mujer pintada con trazos desgarrados me sedujo e indagando averigüe que la autora del retrato era Lita Cabellut, una española, de origen gitano, afincada en Holanda. Cabellut pinta retratos fotorrealistas, considerado como una variante del hiperrealismo. Se ha hecho experta en una técnica innovadora que por medio de un craquelado estratégicamente incorporado hace aumenta el impacto visual de cada una de sus obras.


Cuando comencé a leer esta novela me costó dejar de hacerlo y siempre que podía abría de nuevo sus páginas para devorarlas con avidez. Su prosa es sencilla, pero personal, utilizando un narrador omniscente. Es una novela de intriga con pinceladas de novela histórica y tintes de saga familiar. Una novela que tiene los ingredientes necesarios para atraparte y no interrumpir su lectura hasta el final.

Su autora Elia Barceló queda en mi memoria para continuar leyendo sus obras: La Maga, Por ti daré mi vida, Cordeluna, La Roca de Is, Caballeros de Malta. Es la autora de ciencia ficción más detacada de las letras españolas, merecedora del Premio Ignotus y del Edebé, sus relatos han sido publicados en numerosas revistas.

jueves, 1 de marzo de 2018

“Botas de lluvia suecas” 
(Hening Mankell) 


Fue la última novela que el autor publicó antes de morir de cáncer en 2015.
Botas de lluvia suecas es un relato sobre la vejez, la soledad, los temores sobre el fin que se acerca, la amistad, las miserias, flaquezas y bondades humanas contadas en clave de suspenso y sin sentimentalismos. Mankell va diseccionando lo que ocurre en esas sociedades en la que los viejos se van quedando solos y el único futuro que tienen frente a si es la muerte y el miedo a la decrepitud; también es una historia sobre el recomenzar cuando se cree que todo está perdido y sobre las relaciones humanas porque “las personas nunca son del todo como uno cree”, del miedo a lo diferente, al otro que no se nos parece; Fredik Welin es un hombre que en el ocaso de su vida empieza a hacer un balance de lo vivido y no siempre el saldo es positivo: su manera de utilizar a las mujeres, su afán de mentir y fisgonear en la vida de otros y sin embargo, la vida le presenta la posibilidad de aceptarse y seguir adelante.
En "Botas de lluvia suecas", todo cambia para Fredrik Welin cuando, a los 69 años -dos más de los que tenía Mankell en el momento de su muerte-, su casa es arrasada por un incendio del que logra escapar calzado con unas botas de lluvia, ambas pertenecientes al pie izquierdo. Ese inservible par de botas se convierte en la única pertenencia del antiguo médico, que lo ha perdido todo, tiene que mudarse a una caravana y, además, debe lidiar con el rumor que se ha extendido por el archipiélago de que él mismo ha provocado el fuego y con el interrogatorio policial por ese motivo.
Todos estos acontecimientos, sumados a la misteriosa visita de su hija, Louise, conducen a Welin a un profundo desconcierto y hacen que tome conciencia de la cercanía de la vejez y de la muerte, y de la necesidad de saldar sus deudas.
Solo conocer a una periodista, Lisa Modin, que investiga el incendio hará que se despierten en él nuevos sentimientos que le empujen a recuperar las ganas de vivir la vida y compartir los buenos momentos con los amigos.
¿Qué llevarías a una isla desierta para tenerlo todo? Fredrik responde pronto: los recuerdos. Agarra el hilo de un título anterior, “Zapatos italianos”, de donde recupera al protagonista, un médico jubilado que acarrea el peso de un antiguo error profesional. Fredrik ha llegado a un momento de su vida en que es fácil echarse a morir en soledad o abrir nuevos caminos, levantar de nuevo los cimientos de la casa o conformarse con una caravana provisional. Para elegir la senda adecuada Mankell se apoya en los recuerdos, muy propio también de una edad en la que es más cómodo repasar lo antiguo que edificar un futuro. Inevitable no hacer paralelismos entre el médico de 69 años y los 67 que contaba el autor cuando escribía la historia para burlar a la quimioterapia y al insomnio.
Son constantes sus reflexiones sobre el fin de la vida, que nunca había visto tan de cerca. “La muerte es una anarquista incurable. No sigue leyes ni reglas. No se entiende nunca”, se le oye decir a Fredrik, y otro de los personajes rompe el silencio del frío embarcadero sueco para lamentarse: “No nos dejan aprender a morir”. No, no es esta última novela de Mankell una lectura alegre, pero tampoco está sumida en brumas y nieblas, brilla aún el otoño cuando arranca la acción y la primavera buscará, más tarde, abrirse paso entre los hielos del archipiélago. No está el protagonista ahogado en los recuerdos, el presente le trae novedades de las que sacar provecho para seguir caminando.
El amor, también aparece en esta última entrega del autor sueco; el amor como una palanca, como un remo para hacer un viaje, más de uno, entre la soledad y la compañía, entre la isla y el continente. Y tampoco echarán de menos los lectores los elementos más clásicos del universo que construyó el autor sueco: una crítica que se cuela entre líneas a la más desalmada sociedad europea contemporánea, la que no tiene miramientos con los migrantes, la que castiga con más rigor a un carterista de tercera regional que a un delincuente de guante blanco. Su disgusto por el destrozo medioambiental que caracteriza a esta época, “las toneladas de basura nuclear” debajo de las alfombras del siglo XXI. O que muestre sin pudor los resquicios de la miseria que también existen en sociedades idealizadas, como los países nórdicos, esas socialdemocracias que siempre se ponen de ejemplo.
Considerado un icono de la literatura contemporánea de su país, Henning Mankell creía que su posición no solo le permitía sino que le obligaba a denunciar lo que no estaba bien y destacaba por su compromiso con el feminismo y la preservación del medio ambiente. En relación con esta experiencia, explicó que finalmente le entristeció darse cuenta de que era el único escritor que formaba parte de la flotilla y aseguró que colaborar en causas solidarias era el "principal papel" que le correspondía como intelectual. Aunque su principal arma eran sus obras porque, decía, "a pesar de que un libro no cambia el mundo, no podemos cambiar el mundo sin cultura".

viernes, 16 de febrero de 2018

Fin de Viaje

"Fin de viaje" 
(Virginia Woolf


Pocos conocen su opera prima: Fin de viaje, que fue publicada en 1915 por el medio hermano de la autora Gerald Duckworth and Company Ltd.En esta primera novela de Virginia Woolf podemos observar ya todos los temas que desarrolló en su producción literaria posterior. Fin de viaje es una obra trágica que se desarrolla en un hotel de un extraño e imaginario lugar sudamericano, donde la autora profundiza, de manera magistral, en la compleja personalidad de su protagonista, Rachel Vinrace. Introduce a Clarissa Dalloway, el personaje central de la novela de Woolf, “La señora Dalloway”. El conjunto desigual de pasajeros le da a Woolf la oportunidad de satirizar la vida contemporánea Eduardiana. 
El Euphrosyne zarpa de Londres rumbo a Sudamérica. Rachel Vinrace, su padre, Willoughby Vinrace; su tío, Ridley Ambrose; su tía, Helen Ambrose y el señor Pepper, un amigo de la familia, son sus pasajeros. Los primeros días transcurren distantes, la familia hace mucho tiempo que no se ve y, sobre todo, la relación entre tíos y sobrina es casi la de unos completos desconocidos. Sin embargo, esto cambia cuando se incorpora a bordo el matrimonio Dalloway, formado por Richard y Clarissa.
Llegados aquí, he de hacer un pequeño parón antes de continuar con la historia para hacer hincapié en el personaje principal, la protagonista: Rachel Vinrace. Rachel se quedó huérfana de madre siendo niña y desde entonces ha vivido en el campo al cuidado de sus tías y su padre (cuando éste no está de negocios) que la han sobreprotegido demasiado, como ella misma dice:
"Había sido educada como la mayoría de las muchachas ricas de su generación. Amables doctores y tímidos y cultos profesores, le habían enseñado los fundamentos de las Ciencias, pero sin forzarla a adentrarse en ellas, ni hacerla trabajar de firme. (...). Ningún tema fundamental le era conocido a fondo. (...) De la concepción del Universo, de la Historia del Mundo, de cómo o porqué funcionaban los trenes, en qué se invertía el dinero, qué leyes gobernaban a su país, cuáles eran los deseos y ambiciones de la Humanidad, eran cosas sobre las que sus profesores no le dado ni la más pequeña indicación".
Es por ello que se refugia en su mundo, en la música, rehuyendo de todos con su carácter tímido e introvertido que tanto disgusta a su tía Helen y que ésta se ha propuesto cambiar haciendo que su sobrina pase con ella el mayor tiempo posible aún después del viaje en barco. El viaje de Rachel Vinrace es un viaje de autodescubrimiento. Lo que su tía Helen desconoce es, que en el fondo, sueña con pasar de oruga a mariposa, y que para ello solo necesita de alguien que le dé la libertad de expresarse y preguntar sin ser juzgada por su punto de vista más moderno respecto a la sociedad londinense, a veces, más ingenuo e infantil, otras.
Virginia Woolf refleja con detalle, pero sin resultar pesado, la clase aristocrática londinense con sus claros y sus oscuros, centrándose, sobre todo, en las mujeres, dentro de las cuales destaca Rachel preguntándose acerca de todo cuanto la rodea.
Fin de viaje es, en definitiva, el fin de un viaje, del amor, de la vida, narrada de forma omnisciente, una crítica a la banalidad y superficialidad de la clase aristocrática y una reivindicación de la mujer.
Lo más destacable del libro es lo que apunta a la mejor Woolf: el análisis psicológico, aunque los personajes resulten tan poco atractivos.
Algunas citas:
"No debería permitirse a los jóvenes aprender música como una profesión. El que sepa interpretarla no quiere decir que la aprecie, casi estoy por creer lo contrario. Los que sienten verdaderamente el arte son los que menos lo demuestran (Clarisa Dalloway)".
"El mayor mérito, el más apreciable de la persona con quien convivimos, es que sepa mantenerse en el pedestal en que le coloca nuestro amor (C.D.)".
"Una persona puede ser muy agradable aunque nunca haya leído un libro (Rachel)".