jueves, 21 de noviembre de 2019

Mapa Secreto del Bosque 
(Jordi Soler) 


Navegar, escribió el poeta Fernando Pessoa, es preciso. Y andar, recorrer, desplazarse; salir del centro de gravedad (o esa zona de confort, como se proclama ahora) para regresar, después, convertido en otro, o en el mismo, también, parece, lo es. Ése es el punto desde el que parte Jordi Soler en este «Mapa secreto del bosque», que propone un recorrido íntimo y personal por ese territorio, el bosque, en cuyo centro, como bien lo describió María Zambrano en un ensayo, hay siempre un claro. 
En la portada ya llaman la atención del lector presentando el libro como un ensayo de combate para ver más allá de lo inmediato. Todo un reto, ya anuncian que el recorrido que vamos a realizar a través de la obra de Jordi Soler va a ser original y diferente. 
El mapa secreto del bosque sirve para encontrar la otra realidad del bosque, y de las criaturas que lo habitan, como lo han hecho durante siglos sabios orientales, filósofos, poetas y novelistas, doctores mesméricos (personas capaces de curar a su prójimo usando el hipotético «magnetismo animal). 
Las lecturas que lo acompañan durante el recorrido son muchas y variadas: Edgar Allan Poe, Demócrito, Ernst Jünger, Carlos Castaneda, Henri Bergson, Walt Whitman, Emil Cioran, Parménides y C. G. Jung entre otros. Pero no es, sin embargo, la erudición la que sostiene esta azarosa y agitada andadura. Es la reflexión constante, permanente, el dejarse llevar por una zona donde la realidad resulta más elástica. O, como dice el propio Soler en un momento del libro: «Lo ideal es desplazarse dentro de esa órbita, recorrerla y explorarla a fondo, abrazar el sistema dentro del cual vivimos y descubrir que el verdadero viaje, el que de verdad ilustra, es el que hacemos alrededor de nuestra casa». 
Jordi Soler propone una reflexión, un mapa, sobre esa zona de la realidad que el siglo XXI empieza a difuminar. Es la aventura de un novelista que se echa a caminar, con su perro, para buscar la otredad en el mundo de todos los días, como sugería Octavio Paz, aprovechando los instrumentos que están al alcance de cualquiera, el desplazamiento, la poesía, la música, el abrazo, el emboscarse, refugiarse en el bosque para regresar, brevemente y de manera cotidiana, a esa criatura cósmica que, a pesar de la revolución tecnológica que ha transformado nuestras costumbres, no hemos dejado de ser. 
Llama la atención el dibujo de la portada “La carretera de los desplazados”. 
Un precioso reencuentro con la sencillez y un recordatorio de la importancia de ver, presentir e imaginar. 


Jordi Soler es autor de diez novelas, traducidas a varias lenguas, y de libros de cuentos, de ensayo y de poesía. Desde Bocafloja, su primera novela, se convirtió en una de las voces literarias más importantes de su generación. La Casa de las Culturas del Mundo (Haus der Kulturen der Welt) en Berlín, elaboró un perfil sobre su obra donde dice: “Más que cualquier otro de los escritores de su generación, Soler ha conseguido un estilo propio, altamente visual, en su prosa y su poesía”. 
Durante los últimos diez años del siglo XX, de manera paralela a su trabajo de escritor, hizo programas de música y literatura en dos de las estaciones de radio más influyentes de México. Luego fue diplomático en Irlanda y ahora vive en Barcelona, la ciudad que abandonó su familia después de la Guerra Civil, donde trabaja en su siguiente novela y en artículos que publica en diarios y revistas. Es caballero de la irlandesa Orden del Finnegans y miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte de México.

lunes, 11 de noviembre de 2019

Distintas formas de mirar el agua 
(Julio Llamazares) 


En 1968 se llenó el embalse del Porma y anegó los pueblos leoneses de Vegamián, Campillo, Ferreras, Quintanilla, Armada y Lodares. En aquel año, Julio Llamazares tenía nueve de edad, era hijo del maestro de Vegamián y fue de los primeros en abandonar la zona en pos del nuevo destino de su padre. Los personajes de su novela,”Distintas formas de mirar el agua”, proceden de Ferreras y fueron de los últimos en salir: como todos los vecinos, fueron realojados, muy lejos de allí, en la comarca palentina de Tierra de Campos, donde ese mismo año de 1968 se completó la desecación de la laguna de la Nava y se construyó uno de aquellos “pueblos de colonización” —Cascón de la Nava— que el franquismo declinante seguía presentando como una de sus grandes conquistas sociales. Para todos los habitantes, aproximadamente 800, supone terminar una vida y comenzar otra nueva. Esta historia ya sólo se recuerda en la nostalgia, según la forma que cada uno tenga de mirar el agua.
Ahora, en el año 2014, esta novela cuenta el último regreso de una familia a la vista del agua que cubrió sus tierras para arrojar allí las cenizas de quien fue marido, padre, suegro o abuelo de todos ellos.
Ahora quienes monologan son los descendientes de Domingo, el expulsado de Ferreras. Los yernos y los nietos miran el nuevo paisaje con admiración. “La verdad es que es maravilloso”, empieza Miguel, su yerno. Pero Elena, su nuera, o María Rosaria, novia de un nieto, sienten que “sobrecoge este paisaje sin alma”, o que aquella belleza tiene algo de “siniestro”. A Teresa, la hija mayor, le fastidia en el fondo esa actitud admirativa: “Algunos exclaman mientras lo contemplan: ¡Qué bonito! Y qué triste, añado yo”. Y es que varios de los visitantes recuerdan otro viaje, cuando acudieron a ver las ruinas de los pueblos —cubiertas de fango— en ocasión de un desembalse. En alguno se advierte la mala conciencia: en José Antonio, el hijo que se estableció en Barcelona; también en Virginia, la hija que se hizo maestra, estudió fuera del pueblo y también le fue mal en su matrimonio. En otros, predomina un cierto rencor por la vida perdida, como sucede a Teresa, la hija mayor; Jesús, uno de los nietos, no entiende la fijación en el pasado, esa “negatividad” que en la vida de su abuela “guía todas sus actuaciones”, mientras que Daniel, el nieto que se hizo ingeniero de caminos, dedica buena parte de su monólogo a justificar la inevitabilidad de la destrucción del pasado en función del porvenir. Sólo la viuda de Domingo, el patriarca familiar, no mira el paisaje: sólo se ve a sí misma, a su marido, al afán de aquel tiempo en que “íbamos de un lado a otro gastando nuestras fuerzas y la vida en el trabajo de volver aquí”.
Julio Llamazares dice que la novela es una novela, es una ficción, pero los escenarios no. O mejor, gracias a la ficción vuelven a vivir, como sucede a veces con las personas. Como en las tragedias griegas, los personajes son siempre máscaras del autor, formas de mirar el agua y, detrás de ésta, el mundo y la vida.
El autor rescata este desarraigo de su memoria cuando Riaño corrió la misma suerte, en 1987, y se identificó con sus vecinos y antes en el año 1983 , cuando un vaciado del embalse para revisar la presa permitió pasear de nuevo por las calles del pueblo, volver a las calles donde se crió fue todo un ejercicio de nostalgia. Todo este impacto es el que intenta plasmar Llamazares en esta novela, pero no con una voz única, sino sirviéndose de distintos enfoques. Realiza un ejercicio de memoria, atrapa recuerdos para que no se pierdan. Julio Llamazares reconoce hacer literatura para sentir y pensar, para hacer pensar y sentir a sus lectores, porque le interesan más los sentimientos de las personas, en especial de aquellas personas cuyos sentimientos no importan a nadie, es el caso de los personajes de la novela. Considera que una de las labores de los escritores es prestar la voz a aquellos que la sociedad no se la da.
Para este escritor leonés el paisaje no es un elemento externo, al contrario es un elemento interno que nos condiciona, y como la lengua materna nos conduce al habla, el paisaje materno nos enseña a mirar el mundo, en su caso un mundo inconcreto, una sensación más que un territorio, una forma de ver más que una patria. Afirma que la memoria histórica de un país es su arte, su literatura, es lo que va a quedar en el tiempo, y esa es la responsabilidad de los escritores, dejar memoria de lo que sucedió mientras ellos vivían, no cambiar la realidad, ser testigos de su tiempo y del lugar en el que vivieron.
La novela es un homenaje a todas las personas que vivieron todo esto.
Siempre se puede volver a un recuerdo
Siempre hay sombras bajo el agua que asemejan un pasado y
Siempre tendremos distintas formas de mirarlas.
Julio Alonso Llamazares nace en Vegamián (León), en 1955. Licenciado en Derecho, pronto se traslada a Madrid para dedicarse al periodismo. Publica muy joven sus primeros versos. En 1985, aparece su primera novela, "Luna de Lobos", finalista del Premio Nacional de Narrativa, posteriormente convertida en guión cinematográfico. En 1988, publica "La lluvia amarilla", una de sus obras más emblemáticas, finalista también del Premio Nacional de Narrativa. En ella, el lector asiste al monólogo alucinado del último habitante de un pueblo abandonado. Su obra se caracteriza por una peculiar voz narrativa impregnada de tintes poéticos que evoca la desaparición de un determinado modo de vida rural y de sus paisajes. Colabora habitualmente como crítico literario en prensa escrita y otros medios de comunicación.
Otra obra suya es Escenas de cine mudo, de 1994
En 2016 quedó finalista del Premio de la Crítica de Castilla y León con su novela Distintas formas de mirar el agua. Antes de que se fallara el premio, emitió un comunicado anunciando que no aspiraba a él y que lo rechazaría en caso de que le fuera concedido, En convocatorias anteriores (2014), ya había sido candidato a ese mismo premio con Las lágrimas de san Lorenzo, sin obtenerlo.

jueves, 17 de octubre de 2019

Beatriz y la loba 
(Concha López Llamas) 

La agresión que el hombre ha ejercido, desde siempre, hacia la mujer y hacia la naturaleza provocó, en el pasado siglo, el surgimiento de movimientos como el Feminista y el Ecologista que, en buena parte, han caminado separados hasta nuestros días. El Ecofeminismo, donde ambas teorías dialogan e interaccionan, permite reinterpretar la naturaleza humana y, desde ahí, ponerla en relación con la del resto de las especies de la Tierra.  La novela “Beatriz y la loba” permite al lector-a aproximarse al pensamiento ecofeminista.
En esta novela Beatriz, una joven zamorana y Oak, una lobezna nacida en la Sierra de la Cabrera, pierden a la vez los sustentos necesarios para la vida: hábitat, familia, alimento y trabajo. En sus trayectos vitales que realizan para sobrevivir, se van definiendo aspectos esenciales de la cultura de cada especie y de los efectos generados por la interacción de ambas. La obra plantea los temas de la violencia del hombre sobre las mujeres y de la especie humana (especialmente de los varones) sobre los lobos.
En “Beatriz y la loba” se habla del poder terapeútico de la naturaleza, que repara el daño que produce en Beatriz su marido, Santiago, y de manera progresiva, proporciona seguridad a la protagonista humana de la novela. La loba, como parte integrante del reino animal y natural, servirá a Beatriz de referencia y la ayudará a identificarse e integrarse en el mundo natural y animal. Al principio su marido la asociará a la loba disecada, sumisa y a lo largo de la novela, y al final se identificará con Oak, la loba natural y salvaje. La loba y sus amigos, Manuel y Lucia, le proporcionarán la fuerza y el aplomo necesario para enfrentarse a su situación.
El momento en que Beatriz y la loba se encuentran y reconocen define todo el propósito de esta obra;
-Eres la que recorres en mi territorio sin ansia de destruirlo, recargándote cada amanecer con la energía que nutre los bosques y da vida a los ríos. (Oak)
-Te busco cada día, compañera, para aprender a sentirme libre como tú, resistente como tú, salvaje como tú. (Beatriz)
Es además un libro con el que aprender de lobos y sobre todo, de humanos. El transcurrir de dos historias paralelas facilita las comparaciones entre los comportamientos de ambas especies e invita a la reflexión. Los lobos y los humanos somos muy parecidos, quizás demasiado. En el lobo vemos reflejado lo mejor de nosotros, lo mejor de lo que podríamos ser y que no somos. En realidad, los lobos nos recuerdan nuestras miserias, nuestras cobardías, nuestras vilezas y nuestro egoísmo. Por eso y sólo por eso, el hombre es tan violento, perverso y cruel con el lobo. Ojalá el hombre fuese un lobo para el hombre y retomando las historias paralelas que cuenta la novela, ojalá también fuera un lobo para la mujer.
Concha López Llamas nos muestra la cultura humana y del lobo de manera alterna e hilvanando ambas de manera sutil. Pretende mostrar una concepción ecológica de la vida donde ningún ser vivo está de más y por ello debe ser respetado y no sometido a dominación. Reivindica la necesidad de recuperar lo salvaje, condición que hemos perdido con el sedentarismo y con una forma de organización basada en el sometimiento o la domesticación hace más de 10.000 años, y recuperarlo sobre todo, para las hembras humanas, dominadas por el poder del macho-patriarca.
La autora quiere mostrar la confianza en el poder revitalizador de la energía amorosa, cuando fluye entre los integrantes de una familia, un grupo o una manada frente a la violencia y la agresividad alimentada por el individualismo y aislamiento. No olvidemos que Santiago para tener controlada a Beatriz la obliga a recluirse en casa, aislada de toda posible compañía e influencia.
Quiere retomar el pasado en lugar de enterrarlo, para que desde él sigamos proyectándonos hacia delante, fortaleciendo idiosincrasias varias, personales y culturales, expresadas a través de vocablos propios y comportamientos singulares desarrollados en cada entorno. Plantea también una reivindicación del mundo rural, que incluye todo un trabajo de recogida del habla local de la comarca de La Carballeda, que se integra en el texto de la novela y clarifica con notas a pié de página. En el libro se hacen uso de más de 200 palabras propias de la esta comarca y otras limítrofes.


Cocncha López Llamas es bióloga, catedrática de Ciencias Naturales en Educación Secundaria y reconocida educadora ambiental. Nació en Madrid hacia mediados del siglo XX, pero sus raíces familiares se encuentran en la comarca zamorana de La Carballeda, donde se desarrolla esta novela. Anteriormente ha publicado “Bajo el dominio del Río Negro” (2011) y La piel restaurada. Su última novela “Espejo lobo”.

miércoles, 2 de octubre de 2019

“Cuando sale la reclusa” 
 (Fred Vargas)


 “Cuando sale la reclusa” es sin duda la obra más ambiciosa de Fred Vargas, la reina indiscutible de la novela negra europea. En ella se entrecruzan con maestría todos los temas que han convertido la publicación de cada una de sus novelas en un auténtico acontecimiento literario, tanto para la crítica como para los lectores: la Edad Media, la arqueología, los mitos, el mundo de los animales y, por supuesto, la descripción detallada y poderosa de los oscuros laberintos del alma humana.
Al inicio de la novela tenemos al bueno de Jean- Baptiste Adamsberg a su aire en Islandia con un hijo que ha descubierto hace poco y con el móvil hundido en un montón de mierda de oveja. De allí le saca una llamada para volver a París a un asunto que necesita de su inteligencia. Se trata de un homicidio solucionado rápidamente y solo sirve como puesta en escena de un caso mucho más solapado que Vargas lleva de maravilla y del que va enseñando poco a poco el andamiaje mientras nos lleva por las vicisitudes nada banales y a veces muy divertidas de Adamsberg y su brigada.
Adamsberg, que parece ser el único intrigado por el extraño suceso, comienza a investigar a espaldas de su equipo, enredándose inadvertidamente en una delicada y compleja trama, llena de elaborados equívocos y profundas conexiones, cuyos hilos se remontan a la Edad Media. Un caso elusivo y contradictorio que se escapa a cada momento de las manos del comisario, haciéndole regresar a la casilla de salida. Solo sus intuiciones, tan preclaras como dolorosas, serán capaces de devolverle la confianza que necesita para salir ileso de la red tendida por la más perfecta tejedora...
Lo primero que me llama la atención de Cuando sale la reclusa es que, Jean-Baptiste Adamsberg sigue en forma. En esta ocasión, y mientras empieza a obsesionarse con la historia de la reclusa, le da tiempo incluso a resolver dos pequeños casos con una sencillez pasmosa, demostrando que, pese a su proceder poco ortodoxo, su valía sigue estando casi intacta. Además, los problemas internos en la brigada empiezan a ser problemáticos.Con poco tino y a su manera, así es él, Adamsberg tiene que conseguir que todos sus acólitos remen en la misma dirección, tensando la cuerda e intentando acallar las voces discordantes que surgen por el camino.
Al principio es verdad que no se sabe muy bien de qué va eso de la reclusa y las arañas pero el lector entra en materia a la vez que el comisario y en la página 200, con todo el lío puesto encima de la mesa, puedes sonreír y celebrar que quedan otras 200 páginas.
 Recomiendo su lectura porque la considero una obra fantástica que no puede tener otro efecto en el lector, más que adentrarse en su mente como el veneno de las ‘reclusas’ se adentra en el cuerpo de las víctimas.

lunes, 16 de septiembre de 2019

Ojos de Agua 
(Domingo Villar) 


Cada capítulo comienza con una definición de una palabra que luego aparece en la trama, me ha parecido cuanto menos interesante y curioso, puede que sea la primera vez que me he encontrado con algo semejante, había visto comenzar con citas el capitulo, pero con una definición nunca.
Leo Caldas, policía de Vigo, tiene que investigar la muerte de Luis Reigosa, un saxofonista que ha aparecido desnudo, atado a la cama y con una mirada de absoluto terror en sus acuosos ojos azules, en una torre de apartamentos turísticos situada en una preciosa isla, la isla Toralla. El informe forense es clarísimo en cuanto a la forma de la muerte: inoculación de formaldehído (formol) en los genitales. ¿Quién ha podido vengarse de tal forma del saxofonista? ¿Es un crimen pasional? Pronto, van a conocer que el asesinado era homosexual, hecho que lleva a Leo Caldas y a su compañero Rafael Estevez a investigar en los locales de ambiente de la ciudad.
La pareja de detectives protagonista es cuanto menos peculiar, el comisario Leo Caldas es un solitario taciturno que colabora en un programa de radio, Patrullando las ondas, eso le abre bastantes puertas y le da facilidades que de otra forma no tendría, pero parece molestarle que su ayudante se lo recuerde. De su ayudante Rafael Estévez que decir, es un aragonés grandote y algo bestia, con un carácter muy fuerte que le ha jugado más de una mala pasada, es destinado a Galicia por un expediente disciplinario abierto en su tierra y no parece acabar de entender el carácter reposado de los lugareños. Le saca de quicio que le contesten con otra pregunta cosa que parece ser muy típico del carácter gallego. Estévez es el contrapunto de su jefe. De la mano de ambos personajes te das un paseo por sus rías, por sus calles y por el carácter de la gente de este pueblo norteño, es todo un placer pasear de la mano de Leo Caldas y su ayudante.
Un detallado paseo por los lugares de la Rías Bajas en cuestión con personajes veraces, olor a comida lugareña, llena de sentimientos de los que tienen familia trabajando en la mar y el sabor de ciertos ambientes gays sórdidos y muy reales en su descripción.
La música es otro elemento presente, y no solo porque la víctima fuera un saxofonista, y su casa estuviera repleta de intérpretes de jazz, ni porque el mismo fuera miembro de un grupo de este género, si no porque lo impregna todo, Domingo Villar debe ser un gran enamorado de la música. Ese ambiente de jazz con los nombres de ciertos temas muy conocidos y que te ponen una banda sonora a lo largo del texto. Sobre todo ese comienzo con “The man I love” cantado por Billy Hollyday.
Todo ello contribuye a captar al lector y mantenerle despierto y entretenido hasta las últimas páginas. Pero el gran acierto que ha tenido Domingo Villar es el de la creación de una novela negra autóctona enclavada en las tierras gallegas.
Una obra que recomiendo por su frescura, agilidad y destreza a la hora de retratar las tierras gallegas y sus habitantes dentro de una clave de novela negra actual.
Domingo Villar, gallego emigrado a Madrid, ha ejercido como guionista de cine y televisión. Ligado desde niño al mundo del vino, desde hace años es crítico gastronómico en una emisora de radio nacional y colaborador habitual en diversas publicaciones escritas. Obtuvo con su primera novela, Ojos de agua, el I Premio Sintagma, el Premio Brigada 21 y el Premio Frei Martín Sarmiento, y fue finalista en dos categorías de los Crime Thiller Awards en Reino Unido. Hasta la fecha ha sido traducido a seis idiomas. Su nueva novela “La playa de los ahogados” lleva hasta la fecha seis ediciones.

miércoles, 11 de septiembre de 2019

PIENSA EN TI 
(Joaquina Fernández) 


Manual de trabajo para encontrarnos a nosotros mismos de Joaquina Fernández. Para conocernos a nosotros mismos y conocer mejor a los demás, para fomentar mejores relaciones con uno mismo y con las personas que nos relacionamos. 
Trabaja en el Qué, encontrar mi valor diferencial y apoyarme en la creencia positiva de mi valor diferencial para todo en la vida, para conseguir todo lo que me preponga, para llevar una vida armónica y coherente conmigo misma.
En el Por qué, y en el Para qué de las cosas, encontrar el para qué de todo comportamiento negativo o creencia negativa que tengo, y así detectar el beneficio oculto que obtengo de ese comportamiento negativo (la intención positiva del comportamiento negativo), y poder decidir qué hago con ese beneficio oculto, si decido que ya no sirve más a mi bien, o busco otras maneras de obtenerlo.
Descubrir cuál es ese beneficio te aporta verdad y claridad para poder tomar decisiones en tu vida. Entender que mi percepción de la vida, está determinada por mis creencias sobre la misma;  detectar mis creencias limitantes que, valga la redundancia, me limitan; y cambiarlas por otras más beneficiosas y fortalecedoras. Encontrar mi motivación, aquello que es el motor de mi vida.
 Nos habla del Temperamento y del Carácter. El carácter es moldeable, tan sólo debemos enfocarnos en aquello que queremos para cambiarlo. Sin embargo el temperamento es inamovible, es lo relativo a nuestra personalidad. Para hablarnos de él utiliza la teoría de Hipócrates de los 4 humores:
1.-Temperamento colérico: el dirigente; personas muy focalizadas en tener sus objetivos y obtener resultados. Ven oportunidades donde otros no son capaces.(Nadal y Cristiano Ronaldo)
2.- Temperamento sanguíneo: el relaciones públicas, son personas adaptativas, con capacidad de relacionarse con los demás y su principal motivación es disfrutar de la vida. (Kenedy y Martin Luther King) 3.- Temperamento Flemático: el impasible; personas calmadas, sosegadas, impasibles, ven siempre el lado positivo de las cosas. (Federer y Mandela)
4.- Temperamento Melancólico: el analista; son personas perfeccionistas y extremistas. (Steve Jobs)
Estos temperamentos no se pueden cambiar, pero ella nos sugiere las áreas de mejora de cada uno de ellos ya que no podemos cambiarlos.
 Finaliza el libro con una guía práctica, un manual de trabajo, que ella lo denomina: DISEÑA TU VIDA 5 pasos para conseguir la transformación deseada:
 • ¿Quién eres? Y
 • ¿Cuál es tu necesidad?
 • ¿Cómo idear soluciones?
 • Construye la solución que más te conviene.
 • El arte de experimentar.
Confía en ti y en tu deseo de progresar
Leí este libro porque antes conocí a Joaquina Fernández en una charla que dio acerca de qué nos impedía ser felices. Me abrumó su personalidad y esa forma de dirigirse a las personas como si las conociera previamente. Me quedé con la idea de si venimos a este mundo para disfrutar y para ser felices que nos está impidiendo que así sea. Al mismo tiempo nos comentó que firmaba ejemplares en la Feria del Libro de su último libro “Piensa en ti”. Salí de aquella charla pensando en comprarme el libro y que me lo firmara su autora, pero al final no acudí a la cita. Ese mismo verano me enteré de que Joaquina nos había dejado, como me arrepentí de haber faltado a la cita, así que la lectura de este libro era imprescindible. Después de leerlo aunque en realidad todo lo que recomienda Joaquina me suena muy familiar, siento la necesidad de incorporar la idea de que pensar en nosotros no es un acto de egoísmo, es la más dura y compleja de las tareas a las que se puede dedicar una persona, porque el autoconocimiento es la llave para entender al género humano y al universo en el que habitamos.

jueves, 18 de julio de 2019

Una muerte roja 
(Walter Mosley) 


Walter Mosley pasa por ser uno de los escritores más aclamados y prolíficos en el terreno de la novela negra actual. Empezó a escribir cuando tenía treinta y cuatro años, y desde entonces ha publicado más de cuarenta novelas. Es también el autor de color de más éxito y conocido actualmente en el campo de la novela negra.
Mosley se dio a conocer al gran público por su serie sobre «Easy Rawlins»; serie que vio la luz con la novela «El demonio vestido de azul» allá por 1990. Ésta obra que fue llevada al cine y protagonizada por Denzel Washington. Mosley también ha escrito otras tres sagas, con Fearless Jones, Leonid McGill y Socrates Fortlaw como protagonistas. Además, ha cultivado la crítica social, la ciencia ficción, no ficción, ficción para jóvenes, obras de teatro, novelas gráficas, y numerosos cuentos.
La segunda novela de Walter Mosley, «Una muerte roja», confirma que nos encontramos ante un gran narrador La historia se desarrolla en 1953, el período del macartismo, persecución anticomunista impulsada por el senador Joseph McCarthy (1909-1957) en Estados Unidos de América durante el período de la guerra fría.
 Cinco años después de su primera aventura acaecida en 1948 -«El demonio vestido de azul»- Ezekiel P. Rawllins, alias «Easy Rawlins», ha utilizado el dinero robado entonces para comprar un par de apartamentos de los que es titular en secreto y que ahora mantiene en alquiler. Él simula trabajar para Mofass, su supuesto manager, y en realidad se hace pasar por conserje de los apartamentos que posee, disfrutando tranquilamente de los frutos del alquiler que tales propiedades le generan. El problema se avecina, sin embargo, cuando un agente del Servicio de Impuestos Internos –IRS-, llamado Reginald Lawrence, le requiere para aclarar el origen de su propiedad. Rawlins se ve enfrentado así a la amenaza de prisión.
Como si esto no fuese suficiente, EttaMae y LaMarque, la esposa y el hijo de su antiguo compinche Raymond Mouse, se presentan en su casa de Los Ángeles, procedentes ambos de Houston. EttaMae se ha distanciado de Mouse y quiere vivir con Easy. Rawlins desea a EttaMae, pero sabe que vivir con ella le podría acarrear un enfrentamiento con Mouse. Efectivamente, su implacable y mortal amigo Mouse no tarda en aparecer en Los Ángeles en busca de su ex mujer EttaMae, que ha huido con su pequeño hijo. La solución más fácil es encontrarle un apartamento a EttaMae y LaMarque y distanciarse de ellos.
La situación con el IRS da un giro inesperado tras la reunión de Rawlins con Lawrence. Rawlins es salvado de una acción drástica cuando un agente de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), llamado Darryl T. Craxton le ofrece un trato. Craxton le propone arreglar sus problemas con Hacienda a cambio de su ayuda para desenmascarar a un sospechoso de actividades comunista llamado Chaim Wenzler. Wenzler, de religión judía, está presente en varias iglesias negras, incluyendo una ubicada en el vecindario de Rawlins. Easy sabe que para los negros éste es un mundo muy difícil, sobre todo para los negros pobres que aspiran a algo mejor. Los impuestos le acosan y, para defender sus propiedades, se ve obligado a aceptar el «trato» que le propone el FBI, trato que consiste en infiltrarse en la Primera Iglesia Baptista Africana, espiar a sus pastores y feligreses y, ¡cómo no!, al rojo Chaim Wenzler, un judío superviviente de los campos de concentración nazis, que ahora hace beneficencia para la muy negra iglesia baptista... No transcurre mucho tiempo hasta que un lento barullo de muertes e intereses complican la existencia de Easy Rawlins. Sin embargo, con su gran habilidad y su distanciada mordacidad para estos casos, logra encontrar las salidas, destapa los problemas y, como no podía ser menos, vuelve a perder a su chica. Todo al estilo de los detectives del pasado, de aquellos de las películas en blanco y negro.
Walter Mosley ha creado un genial antihéroe, algo descarado y muy humano: respeta a los débiles, no se aprovecha de las situaciones fáciles y sabe que es un perdedor, aunque hace justicia, a su manera. Un grupo de fracasados cotidianos acompañan al detective continuamente, recreando una época ya pasada de la historia de Estados Unidos.
El resultado, gracias a su admirable ritmo, es sumamente sugerente. Los misterios se combinan con los convenios tradicionales de la novela policíaca, con precisiones sobre las desigualdades raciales y la injusticia social que han acompañado a través de la historia a los afroamericanos y otras personas de color.