miércoles, 2 de octubre de 2019

“Cuando sale la reclusa” 
 (Fred Vargas)


 “Cuando sale la reclusa” es sin duda la obra más ambiciosa de Fred Vargas, la reina indiscutible de la novela negra europea. En ella se entrecruzan con maestría todos los temas que han convertido la publicación de cada una de sus novelas en un auténtico acontecimiento literario, tanto para la crítica como para los lectores: la Edad Media, la arqueología, los mitos, el mundo de los animales y, por supuesto, la descripción detallada y poderosa de los oscuros laberintos del alma humana.
Al inicio de la novela tenemos al bueno de Jean- Baptiste Adamsberg a su aire en Islandia con un hijo que ha descubierto hace poco y con el móvil hundido en un montón de mierda de oveja. De allí le saca una llamada para volver a París a un asunto que necesita de su inteligencia. Se trata de un homicidio solucionado rápidamente y solo sirve como puesta en escena de un caso mucho más solapado que Vargas lleva de maravilla y del que va enseñando poco a poco el andamiaje mientras nos lleva por las vicisitudes nada banales y a veces muy divertidas de Adamsberg y su brigada.
Adamsberg, que parece ser el único intrigado por el extraño suceso, comienza a investigar a espaldas de su equipo, enredándose inadvertidamente en una delicada y compleja trama, llena de elaborados equívocos y profundas conexiones, cuyos hilos se remontan a la Edad Media. Un caso elusivo y contradictorio que se escapa a cada momento de las manos del comisario, haciéndole regresar a la casilla de salida. Solo sus intuiciones, tan preclaras como dolorosas, serán capaces de devolverle la confianza que necesita para salir ileso de la red tendida por la más perfecta tejedora...
Lo primero que me llama la atención de Cuando sale la reclusa es que, Jean-Baptiste Adamsberg sigue en forma. En esta ocasión, y mientras empieza a obsesionarse con la historia de la reclusa, le da tiempo incluso a resolver dos pequeños casos con una sencillez pasmosa, demostrando que, pese a su proceder poco ortodoxo, su valía sigue estando casi intacta. Además, los problemas internos en la brigada empiezan a ser problemáticos.Con poco tino y a su manera, así es él, Adamsberg tiene que conseguir que todos sus acólitos remen en la misma dirección, tensando la cuerda e intentando acallar las voces discordantes que surgen por el camino.
Al principio es verdad que no se sabe muy bien de qué va eso de la reclusa y las arañas pero el lector entra en materia a la vez que el comisario y en la página 200, con todo el lío puesto encima de la mesa, puedes sonreír y celebrar que quedan otras 200 páginas.
 Recomiendo su lectura porque la considero una obra fantástica que no puede tener otro efecto en el lector, más que adentrarse en su mente como el veneno de las ‘reclusas’ se adentra en el cuerpo de las víctimas.

lunes, 16 de septiembre de 2019

Ojos de Agua 
(Domingo Villar) 


Cada capítulo comienza con una definición de una palabra que luego aparece en la trama, me ha parecido cuanto menos interesante y curioso, puede que sea la primera vez que me he encontrado con algo semejante, había visto comenzar con citas el capitulo, pero con una definición nunca.
Leo Caldas, policía de Vigo, tiene que investigar la muerte de Luis Reigosa, un saxofonista que ha aparecido desnudo, atado a la cama y con una mirada de absoluto terror en sus acuosos ojos azules, en una torre de apartamentos turísticos situada en una preciosa isla, la isla Toralla. El informe forense es clarísimo en cuanto a la forma de la muerte: inoculación de formaldehído (formol) en los genitales. ¿Quién ha podido vengarse de tal forma del saxofonista? ¿Es un crimen pasional? Pronto, van a conocer que el asesinado era homosexual, hecho que lleva a Leo Caldas y a su compañero Rafael Estevez a investigar en los locales de ambiente de la ciudad.
La pareja de detectives protagonista es cuanto menos peculiar, el comisario Leo Caldas es un solitario taciturno que colabora en un programa de radio, Patrullando las ondas, eso le abre bastantes puertas y le da facilidades que de otra forma no tendría, pero parece molestarle que su ayudante se lo recuerde. De su ayudante Rafael Estévez que decir, es un aragonés grandote y algo bestia, con un carácter muy fuerte que le ha jugado más de una mala pasada, es destinado a Galicia por un expediente disciplinario abierto en su tierra y no parece acabar de entender el carácter reposado de los lugareños. Le saca de quicio que le contesten con otra pregunta cosa que parece ser muy típico del carácter gallego. Estévez es el contrapunto de su jefe. De la mano de ambos personajes te das un paseo por sus rías, por sus calles y por el carácter de la gente de este pueblo norteño, es todo un placer pasear de la mano de Leo Caldas y su ayudante.
Un detallado paseo por los lugares de la Rías Bajas en cuestión con personajes veraces, olor a comida lugareña, llena de sentimientos de los que tienen familia trabajando en la mar y el sabor de ciertos ambientes gays sórdidos y muy reales en su descripción.
La música es otro elemento presente, y no solo porque la víctima fuera un saxofonista, y su casa estuviera repleta de intérpretes de jazz, ni porque el mismo fuera miembro de un grupo de este género, si no porque lo impregna todo, Domingo Villar debe ser un gran enamorado de la música. Ese ambiente de jazz con los nombres de ciertos temas muy conocidos y que te ponen una banda sonora a lo largo del texto. Sobre todo ese comienzo con “The man I love” cantado por Billy Hollyday.
Todo ello contribuye a captar al lector y mantenerle despierto y entretenido hasta las últimas páginas. Pero el gran acierto que ha tenido Domingo Villar es el de la creación de una novela negra autóctona enclavada en las tierras gallegas.
Una obra que recomiendo por su frescura, agilidad y destreza a la hora de retratar las tierras gallegas y sus habitantes dentro de una clave de novela negra actual.
Domingo Villar, gallego emigrado a Madrid, ha ejercido como guionista de cine y televisión. Ligado desde niño al mundo del vino, desde hace años es crítico gastronómico en una emisora de radio nacional y colaborador habitual en diversas publicaciones escritas. Obtuvo con su primera novela, Ojos de agua, el I Premio Sintagma, el Premio Brigada 21 y el Premio Frei Martín Sarmiento, y fue finalista en dos categorías de los Crime Thiller Awards en Reino Unido. Hasta la fecha ha sido traducido a seis idiomas. Su nueva novela “La playa de los ahogados” lleva hasta la fecha seis ediciones.

miércoles, 11 de septiembre de 2019

PIENSA EN TI 
(Joaquina Fernández) 


Manual de trabajo para encontrarnos a nosotros mismos de Joaquina Fernández. Para conocernos a nosotros mismos y conocer mejor a los demás, para fomentar mejores relaciones con uno mismo y con las personas que nos relacionamos. 
Trabaja en el Qué, encontrar mi valor diferencial y apoyarme en la creencia positiva de mi valor diferencial para todo en la vida, para conseguir todo lo que me preponga, para llevar una vida armónica y coherente conmigo misma.
En el Por qué, y en el Para qué de las cosas, encontrar el para qué de todo comportamiento negativo o creencia negativa que tengo, y así detectar el beneficio oculto que obtengo de ese comportamiento negativo (la intención positiva del comportamiento negativo), y poder decidir qué hago con ese beneficio oculto, si decido que ya no sirve más a mi bien, o busco otras maneras de obtenerlo.
Descubrir cuál es ese beneficio te aporta verdad y claridad para poder tomar decisiones en tu vida. Entender que mi percepción de la vida, está determinada por mis creencias sobre la misma;  detectar mis creencias limitantes que, valga la redundancia, me limitan; y cambiarlas por otras más beneficiosas y fortalecedoras. Encontrar mi motivación, aquello que es el motor de mi vida.
 Nos habla del Temperamento y del Carácter. El carácter es moldeable, tan sólo debemos enfocarnos en aquello que queremos para cambiarlo. Sin embargo el temperamento es inamovible, es lo relativo a nuestra personalidad. Para hablarnos de él utiliza la teoría de Hipócrates de los 4 humores:
1.-Temperamento colérico: el dirigente; personas muy focalizadas en tener sus objetivos y obtener resultados. Ven oportunidades donde otros no son capaces.(Nadal y Cristiano Ronaldo)
2.- Temperamento sanguíneo: el relaciones públicas, son personas adaptativas, con capacidad de relacionarse con los demás y su principal motivación es disfrutar de la vida. (Kenedy y Martin Luther King) 3.- Temperamento Flemático: el impasible; personas calmadas, sosegadas, impasibles, ven siempre el lado positivo de las cosas. (Federer y Mandela)
4.- Temperamento Melancólico: el analista; son personas perfeccionistas y extremistas. (Steve Jobs)
Estos temperamentos no se pueden cambiar, pero ella nos sugiere las áreas de mejora de cada uno de ellos ya que no podemos cambiarlos.
 Finaliza el libro con una guía práctica, un manual de trabajo, que ella lo denomina: DISEÑA TU VIDA 5 pasos para conseguir la transformación deseada:
 • ¿Quién eres? Y
 • ¿Cuál es tu necesidad?
 • ¿Cómo idear soluciones?
 • Construye la solución que más te conviene.
 • El arte de experimentar.
Confía en ti y en tu deseo de progresar
Leí este libro porque antes conocí a Joaquina Fernández en una charla que dio acerca de qué nos impedía ser felices. Me abrumó su personalidad y esa forma de dirigirse a las personas como si las conociera previamente. Me quedé con la idea de si venimos a este mundo para disfrutar y para ser felices que nos está impidiendo que así sea. Al mismo tiempo nos comentó que firmaba ejemplares en la Feria del Libro de su último libro “Piensa en ti”. Salí de aquella charla pensando en comprarme el libro y que me lo firmara su autora, pero al final no acudí a la cita. Ese mismo verano me enteré de que Joaquina nos había dejado, como me arrepentí de haber faltado a la cita, así que la lectura de este libro era imprescindible. Después de leerlo aunque en realidad todo lo que recomienda Joaquina me suena muy familiar, siento la necesidad de incorporar la idea de que pensar en nosotros no es un acto de egoísmo, es la más dura y compleja de las tareas a las que se puede dedicar una persona, porque el autoconocimiento es la llave para entender al género humano y al universo en el que habitamos.

jueves, 18 de julio de 2019

Una muerte roja 
(Walter Mosley) 


Walter Mosley pasa por ser uno de los escritores más aclamados y prolíficos en el terreno de la novela negra actual. Empezó a escribir cuando tenía treinta y cuatro años, y desde entonces ha publicado más de cuarenta novelas. Es también el autor de color de más éxito y conocido actualmente en el campo de la novela negra.
Mosley se dio a conocer al gran público por su serie sobre «Easy Rawlins»; serie que vio la luz con la novela «El demonio vestido de azul» allá por 1990. Ésta obra que fue llevada al cine y protagonizada por Denzel Washington. Mosley también ha escrito otras tres sagas, con Fearless Jones, Leonid McGill y Socrates Fortlaw como protagonistas. Además, ha cultivado la crítica social, la ciencia ficción, no ficción, ficción para jóvenes, obras de teatro, novelas gráficas, y numerosos cuentos.
La segunda novela de Walter Mosley, «Una muerte roja», confirma que nos encontramos ante un gran narrador La historia se desarrolla en 1953, el período del macartismo, persecución anticomunista impulsada por el senador Joseph McCarthy (1909-1957) en Estados Unidos de América durante el período de la guerra fría.
 Cinco años después de su primera aventura acaecida en 1948 -«El demonio vestido de azul»- Ezekiel P. Rawllins, alias «Easy Rawlins», ha utilizado el dinero robado entonces para comprar un par de apartamentos de los que es titular en secreto y que ahora mantiene en alquiler. Él simula trabajar para Mofass, su supuesto manager, y en realidad se hace pasar por conserje de los apartamentos que posee, disfrutando tranquilamente de los frutos del alquiler que tales propiedades le generan. El problema se avecina, sin embargo, cuando un agente del Servicio de Impuestos Internos –IRS-, llamado Reginald Lawrence, le requiere para aclarar el origen de su propiedad. Rawlins se ve enfrentado así a la amenaza de prisión.
Como si esto no fuese suficiente, EttaMae y LaMarque, la esposa y el hijo de su antiguo compinche Raymond Mouse, se presentan en su casa de Los Ángeles, procedentes ambos de Houston. EttaMae se ha distanciado de Mouse y quiere vivir con Easy. Rawlins desea a EttaMae, pero sabe que vivir con ella le podría acarrear un enfrentamiento con Mouse. Efectivamente, su implacable y mortal amigo Mouse no tarda en aparecer en Los Ángeles en busca de su ex mujer EttaMae, que ha huido con su pequeño hijo. La solución más fácil es encontrarle un apartamento a EttaMae y LaMarque y distanciarse de ellos.
La situación con el IRS da un giro inesperado tras la reunión de Rawlins con Lawrence. Rawlins es salvado de una acción drástica cuando un agente de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), llamado Darryl T. Craxton le ofrece un trato. Craxton le propone arreglar sus problemas con Hacienda a cambio de su ayuda para desenmascarar a un sospechoso de actividades comunista llamado Chaim Wenzler. Wenzler, de religión judía, está presente en varias iglesias negras, incluyendo una ubicada en el vecindario de Rawlins. Easy sabe que para los negros éste es un mundo muy difícil, sobre todo para los negros pobres que aspiran a algo mejor. Los impuestos le acosan y, para defender sus propiedades, se ve obligado a aceptar el «trato» que le propone el FBI, trato que consiste en infiltrarse en la Primera Iglesia Baptista Africana, espiar a sus pastores y feligreses y, ¡cómo no!, al rojo Chaim Wenzler, un judío superviviente de los campos de concentración nazis, que ahora hace beneficencia para la muy negra iglesia baptista... No transcurre mucho tiempo hasta que un lento barullo de muertes e intereses complican la existencia de Easy Rawlins. Sin embargo, con su gran habilidad y su distanciada mordacidad para estos casos, logra encontrar las salidas, destapa los problemas y, como no podía ser menos, vuelve a perder a su chica. Todo al estilo de los detectives del pasado, de aquellos de las películas en blanco y negro.
Walter Mosley ha creado un genial antihéroe, algo descarado y muy humano: respeta a los débiles, no se aprovecha de las situaciones fáciles y sabe que es un perdedor, aunque hace justicia, a su manera. Un grupo de fracasados cotidianos acompañan al detective continuamente, recreando una época ya pasada de la historia de Estados Unidos.
El resultado, gracias a su admirable ritmo, es sumamente sugerente. Los misterios se combinan con los convenios tradicionales de la novela policíaca, con precisiones sobre las desigualdades raciales y la injusticia social que han acompañado a través de la historia a los afroamericanos y otras personas de color.

jueves, 11 de julio de 2019

La playa de los ahogados
 (Domingo Villar)


Esta es la segunda novela de Domingo Villar.
Este autor tiene la virtud de describir las escenas y los paisajes de una forma muy visual. No hace grandes descripciones, al revés lo hace de forma sencilla, lo que cuenta lo hace de tal manera que consigue que esas imágenes aparezcan en tu mente con total nitidez. Además te deja con ganas de indagar sobre esos lugares y ver con tus propios ojos si son igual a como te los imaginabas.
Domingo Villar comienza cada capítulo con una palabra y sus definiciones según el diccionario, palabra que nos encontraremos después en algún punto del capítulo por ella encabezado.
 En la localidad gallega de Panxón ha aparecido el cadáver de un marinero llamado Justo Castelo. No en cualquier sitio, sino en una playa conocida en la localidad como la playa de los ahogados, ya que no es la primera vez que aparece allí un cadáver. El cadáver tiene las manos atadas con una brida verde. Ello parece indicar un suicidio ya que es frecuente que los suicidas que saben nadar se aten las manos para no nadar en el último momento.
El marinero había partido por la mañana en su barca, aparentemente sólo. Llevaba un tiempo raro, como deprimido, por lo que, al principio, todo parece indicar que, efectivamente, se trata de un suicidio. Pero un detalle de cómo está cerrada la brida, hace sospechar a la policía de que la muerte ha sido provocada y empieza una investigación destinada a averiguar quién es el asesino.
Una investigación que pronto les lleva al pasado. Justo Castelo era junto a Arias y Valverde miembro de la tripulación de un barco de pesca que naufragó hace años en extrañas circunstancias. Los tres marineros se salvaron pero el capitán pereció.
¿Qué puede tener que ver un naufragio pasado con un asesinato actual?
Aunque han sido muchos los autores que han tratado de imitar el binomio Carvalho—Barcelona o Montalbano—Sicilia, pocos han logrado fusionar un personaje y un lugar como lo han hecho Vázquez Montalbán o Camilleri. Domingo Villar tiene el honor de formar parte de esa lista, y su Leo Caldas y la ciudad de Vigo han alcanzado esa simbiosis que tantos escritores ansían. Puede que ese sea uno de los secretos del éxito del autor gallego, a lo que se suma un trabajo artesanal en el que cada coma y cada línea de diálogo cumplen su función.
Domingo Villar ha sabido formar una buena pareja de policías, Leo Caldas es el jefe. Es un tipo tranquilo, reflexivo, es un hombre intuitivo en el que se puede confiar, una persona de costumbres que se mueve por los mismos sitios, aquellos lugares donde está cómodo y sobre todo es alguien que llegará hasta el final en cada uno de los casos que emprenda. Incluso cuando parece que ya lo tienen, él sigue y sigue por si acaso, porque si queda algún cabo suelto, sin explicar, no está conforme. Quiere dejarlo todo atado y bien atado. En esta segunda novela vamos conociéndole un poco mejor. Aparece mucho en ella su padre, un jubilado metido a viticultor.
Rafael Estévez sigue a las suyas. Es un hombre enorme, que ha sido "desterrado" a Vigo por algún altercado violento protagonizado en su anterior comisaría. Y no es de extrañar porque Rafael se calienta enseguida. No necesita mucha excusa para utilizar la fuerza bruta. De su parte vienen los pasajes de humor que tiene la novela.
 Los motivos del asesinato se centran en el pasado. Esta fórmula aporta muchísimo más interés a la novela. Con una prosa sencilla, unos capítulos nada extensos, una cantidad de diálogos en la proporción justa, y una historia y una trama que engancha desde el primer momento, nos encontramos con una buena novela que se lee muy rápidamente. Es uno de esos libros que da pena terminar. Es fácil de leer y de disfrutar.
Mientras la leéis, en ocasiones, os recomiendo que escuchéis La canción de Solveig, compuesta por el noruego Edvarg Grieg, que el marinero ahogado Justo Castelo solía silbar.

martes, 11 de junio de 2019

La tercera virgen 
(Fred Vargas)


En La tercera virgen, octava novela de la autora que se publica en castellano, reina uno de los tres investigadores que han salido ya de su pluma: el inspector Adamsberg, un hombre excéntrico, más bien soso y bastante inculto, padre de un niño de meses. Vargas disemina las pistas, dosifica la información importante y mantiene el interés y el misterio hasta el final. La trama da varias vueltas sobre sí misma antes de que lleguemos al desenlace definitivo, Vargas logra que nos creamos lo que quiere hacernos creer. Todo ello con una trama donde sobreabundan los diálogos construidos con inteligencia, cinismo y grandes cantidades de sentido del humor (a veces negro), y donde cada charla constituye un auténtico festín, cargado de grandes hallazgos.
En esta novela, el hilo utilizado para que la investigación avance es un poco menos tenue que en otras, quizá no al principio, pero acaba quedando bastante afianzado a medida que progresa la acción.
Esta forma algo caprichosa de enfocar los casos se debe a la inteligencia intuitiva, errática y más bien arbitraria del célebre comisario Adamsberg, protagonista de la mayor parte de las novelas de Fred Vargas y tan peculiar como exigen los cánones. Lo que añade interés y credibilidad a sus investigaciones es que las realiza en equipo, que se equivoca más de una vez como cualquier hijo de vecino y que, a consecuencia de esto, abandona unas rutas y emprende otras nuevas.
En esta novela el comisario Adamsberg se acaba de separar de Camilla y se ha comprado una casa vieja y devencijada en una pequeña localidad cercana a París. Bien es cierto que no le ha costado mucho, pero será su vecino, Lucio Velasco, quien le pondrá al tanto de su historia, asegurándole que en la casa vive el fantasma de una antigua Clarisa del siglo XVIII que asesinaba a las mujeres que acudían a ella buscando el paraíso. Hasta que un buen día el hijo de una de ellas acabó con ella.
Por otro lado, el comisario está investigando el doble asesinato originado en Porte de la Chapelle, lugar donde han aparecido los cadáveres degollados de dos hombres tendidos uno junto a otro. Ambos bastante robustos, uno negro y otro blanco y sin nada en común, aparentemente. Adamsberg y el inspector Mortier, responsable de la Brigada de Estupefacientes, se pelean por hacerse con el caso, pues según el primero se trata de un crimen de libro y según el otro, no son más que unos pequeños delincuentes que se dedican a trapichear en antros de poca monta. Además, se acaba de incorporar a la brigada un nuevo teniente, Veyrenc, ex profesor en un internado que renunció a su plaza al enamorarse de una policía. Después cada uno siguió su camino y él se quedó en el cuerpo. Tiene un ajuste de cuentas pendiente con el comisario, ya que siendo niño sufrió un ataque traumático por parte de un grupo de amigos de la localidad vecina y siempre ha creído que Adamsberg era el jefe del grupo.
Por si todo esto fuese poco, en Haroncourt, un pequeño pueblo del departamento del Eure en la Alta Normandía, alguien se dedica a matar ciervos, causando auténticas carnicerías, sin reparar siquiera en las cuernas, único motivo por el que se suele agredir a estos animales. La novela se localiza en dos escenarios absolutamente distintos; por un lado, París, por otro, un pequeño pueblo de la Alta Normandía y algún breve recuerdo a la localidad natal del comisario. Son pocas las descripciones de los escenarios, aunque minuciosas, ya que excepto alguna salida puntual, el devenir de la novela se centra en interiores (o algún cementerio). Lo más espectacular de la novela, porque lo son, reside en los diálogos, rápidos, inteligentes, incluso divertidos.
El nombre real de esta autora es Frederique Audoin-Rouzeau, se hace llamar Fred Vargas por su hermana gemela, pintora, que firma sus cuadros como Jo Vargas. La cosa viene del personaje que interpretó Ava Gardner en La condesa descalza, María Vargas, a la que ambas adoraban. Y como son gemelas, era coherente que firmaran con el mismo apellido en sus paralelas trayectorias artísticas.

 Fred Vargas, a pesar de vender casi medio millón de ejemplares de sus novelas sólo en Francia y estar traducida a tres decenas de idiomas, jamás ha abandonado a sus pequeños editores, los mismos que la descubrieron hace dos décadas, cuando aún era una desconocida que empezaba a publicar las novelas que escribía durante las tres semanas de sus vacaciones. Cuenta que es tal la fuerza de esa costumbre que ahora que ha dejado el trabajo para dedicarse a escribir, sigue terminando sus novelas en 21 días.

jueves, 23 de mayo de 2019

El demonio se viste de azul 
(Walter Mosley)


Ezekiel Rawlins es un veterano de guerra que acaba de ser despedido de la compañía Champion Aircraft y necesita pagar la hipoteca de su minúscula casa primero y para que no lo maten después. A pesar de la efervescencia que sacude a la ciudad de Los Ángeles, las oportunidades laborales no abundan para un negro desempleado, así que «Easy» tiene que encontrar a una bella dama con acento francés, Daphne Mouret; a la que busca un hombre que viste casi enteramente de blanco, llamado Dewitt Albright y tras el que está un poderoso, Todd Carter, uno de esos tipos que pueden conseguir que un candidato a alcalde, Matthew Teran , se suicide después de descubrir sus más oscuros secretos. Frank Green, un ladrón de poca monta con una peligrosa afición a los cuchillos; el amigo de la infancia de «Easy», Raymond «Mouse» Alexander, un asesino de sonrisa perpetua que mata hombres con su Colt de cañón largo como el que se toma una naranjada y Etta Mae Harris, la mujer de «Mouse».
Pero llega al final, encuentra a la chica y conoce su historia, la de una mujer que es un demonio vestido de azul, poderosamente atractiva y camaleónica, adaptable a cada hombre según sus características y sus defectos. No es su andadura típica ni tópica, no hay indagación al temido y actual estilo de pregunta-respuesta, no hay embrollos artificiosos ni interrogatorios repetitivos y cansinos como tanto se estila en la actualidad, sino un viaje a un mundo en que los negros eran seres inferiores; las mujeres guapas, diosas; y los ricos, seres casi divinos.
Walter Mosley es un autor de una gran categoría, que cuenta unas historias creíbles que se encuadran en el género negro pero son grandes obras literarias. Estamos ante uno de los escritores más interesantes del panorama actual, más allá de cualquier tipo de encasillamiento.

La grandeza de Mosley radica en su capacidad para ofrecer un fresco completo de un lugar y una época concretos: Los Ángeles en 1948.
Walter Mosley (Los Ángeles, 1952) es escritor y profesor universitario en la Universidad de Nueva York, uno de los autores de novela negra estadounidense más valorados y respetados. Hijo de un afroamericano y de una ruso-judía, se hizo famoso, fué elogiado públicamente por Bill Clinton y esta novela fue adaptada al cine en 1995 por Carl Franklin.
Ha escrito ya once novelas sobre las perpecias de su detective negro, de las que inexplicablemente no se han publicado todas en castellano. Tambien es el autor de otros títulos, como otra serie policiaca protagonizada por Socrates Fortlow, un expresidiario metido a detective filosófico después de pasar casi 30 años en prisión cumpliendo condena por un doble homicidio, y algunas obras de ciencia-ficción y ensayo.
El demonio vestido de azul recibió en 1991 el premio John Creasy a la mejor primera no­vela policíaca.