martes, 11 de junio de 2019

La tercera virgen 
(Fred Vargas)


En La tercera virgen, octava novela de la autora que se publica en castellano, reina uno de los tres investigadores que han salido ya de su pluma: el inspector Adamsberg, un hombre excéntrico, más bien soso y bastante inculto, padre de un niño de meses. Vargas disemina las pistas, dosifica la información importante y mantiene el interés y el misterio hasta el final. La trama da varias vueltas sobre sí misma antes de que lleguemos al desenlace definitivo, Vargas logra que nos creamos lo que quiere hacernos creer. Todo ello con una trama donde sobreabundan los diálogos construidos con inteligencia, cinismo y grandes cantidades de sentido del humor (a veces negro), y donde cada charla constituye un auténtico festín, cargado de grandes hallazgos.
En esta novela, el hilo utilizado para que la investigación avance es un poco menos tenue que en otras, quizá no al principio, pero acaba quedando bastante afianzado a medida que progresa la acción.
Esta forma algo caprichosa de enfocar los casos se debe a la inteligencia intuitiva, errática y más bien arbitraria del célebre comisario Adamsberg, protagonista de la mayor parte de las novelas de Fred Vargas y tan peculiar como exigen los cánones. Lo que añade interés y credibilidad a sus investigaciones es que las realiza en equipo, que se equivoca más de una vez como cualquier hijo de vecino y que, a consecuencia de esto, abandona unas rutas y emprende otras nuevas.
En esta novela el comisario Adamsberg se acaba de separar de Camilla y se ha comprado una casa vieja y devencijada en una pequeña localidad cercana a París. Bien es cierto que no le ha costado mucho, pero será su vecino, Lucio Velasco, quien le pondrá al tanto de su historia, asegurándole que en la casa vive el fantasma de una antigua Clarisa del siglo XVIII que asesinaba a las mujeres que acudían a ella buscando el paraíso. Hasta que un buen día el hijo de una de ellas acabó con ella.
Por otro lado, el comisario está investigando el doble asesinato originado en Porte de la Chapelle, lugar donde han aparecido los cadáveres degollados de dos hombres tendidos uno junto a otro. Ambos bastante robustos, uno negro y otro blanco y sin nada en común, aparentemente. Adamsberg y el inspector Mortier, responsable de la Brigada de Estupefacientes, se pelean por hacerse con el caso, pues según el primero se trata de un crimen de libro y según el otro, no son más que unos pequeños delincuentes que se dedican a trapichear en antros de poca monta. Además, se acaba de incorporar a la brigada un nuevo teniente, Veyrenc, ex profesor en un internado que renunció a su plaza al enamorarse de una policía. Después cada uno siguió su camino y él se quedó en el cuerpo. Tiene un ajuste de cuentas pendiente con el comisario, ya que siendo niño sufrió un ataque traumático por parte de un grupo de amigos de la localidad vecina y siempre ha creído que Adamsberg era el jefe del grupo.
Por si todo esto fuese poco, en Haroncourt, un pequeño pueblo del departamento del Eure en la Alta Normandía, alguien se dedica a matar ciervos, causando auténticas carnicerías, sin reparar siquiera en las cuernas, único motivo por el que se suele agredir a estos animales. La novela se localiza en dos escenarios absolutamente distintos; por un lado, París, por otro, un pequeño pueblo de la Alta Normandía y algún breve recuerdo a la localidad natal del comisario. Son pocas las descripciones de los escenarios, aunque minuciosas, ya que excepto alguna salida puntual, el devenir de la novela se centra en interiores (o algún cementerio). Lo más espectacular de la novela, porque lo son, reside en los diálogos, rápidos, inteligentes, incluso divertidos.
El nombre real de esta autora es Frederique Audoin-Rouzeau, se hace llamar Fred Vargas por su hermana gemela, pintora, que firma sus cuadros como Jo Vargas. La cosa viene del personaje que interpretó Ava Gardner en La condesa descalza, María Vargas, a la que ambas adoraban. Y como son gemelas, era coherente que firmaran con el mismo apellido en sus paralelas trayectorias artísticas.

 Fred Vargas, a pesar de vender casi medio millón de ejemplares de sus novelas sólo en Francia y estar traducida a tres decenas de idiomas, jamás ha abandonado a sus pequeños editores, los mismos que la descubrieron hace dos décadas, cuando aún era una desconocida que empezaba a publicar las novelas que escribía durante las tres semanas de sus vacaciones. Cuenta que es tal la fuerza de esa costumbre que ahora que ha dejado el trabajo para dedicarse a escribir, sigue terminando sus novelas en 21 días.

jueves, 23 de mayo de 2019

El demonio se viste de azul 
(Walter Mosley)


Ezekiel Rawlins es un veterano de guerra que acaba de ser despedido de la compañía Champion Aircraft y necesita pagar la hipoteca de su minúscula casa primero y para que no lo maten después. A pesar de la efervescencia que sacude a la ciudad de Los Ángeles, las oportunidades laborales no abundan para un negro desempleado, así que «Easy» tiene que encontrar a una bella dama con acento francés, Daphne Mouret; a la que busca un hombre que viste casi enteramente de blanco, llamado Dewitt Albright y tras el que está un poderoso, Todd Carter, uno de esos tipos que pueden conseguir que un candidato a alcalde, Matthew Teran , se suicide después de descubrir sus más oscuros secretos. Frank Green, un ladrón de poca monta con una peligrosa afición a los cuchillos; el amigo de la infancia de «Easy», Raymond «Mouse» Alexander, un asesino de sonrisa perpetua que mata hombres con su Colt de cañón largo como el que se toma una naranjada y Etta Mae Harris, la mujer de «Mouse».
Pero llega al final, encuentra a la chica y conoce su historia, la de una mujer que es un demonio vestido de azul, poderosamente atractiva y camaleónica, adaptable a cada hombre según sus características y sus defectos. No es su andadura típica ni tópica, no hay indagación al temido y actual estilo de pregunta-respuesta, no hay embrollos artificiosos ni interrogatorios repetitivos y cansinos como tanto se estila en la actualidad, sino un viaje a un mundo en que los negros eran seres inferiores; las mujeres guapas, diosas; y los ricos, seres casi divinos.
Walter Mosley es un autor de una gran categoría, que cuenta unas historias creíbles que se encuadran en el género negro pero son grandes obras literarias. Estamos ante uno de los escritores más interesantes del panorama actual, más allá de cualquier tipo de encasillamiento.

La grandeza de Mosley radica en su capacidad para ofrecer un fresco completo de un lugar y una época concretos: Los Ángeles en 1948.
Walter Mosley (Los Ángeles, 1952) es escritor y profesor universitario en la Universidad de Nueva York, uno de los autores de novela negra estadounidense más valorados y respetados. Hijo de un afroamericano y de una ruso-judía, se hizo famoso, fué elogiado públicamente por Bill Clinton y esta novela fue adaptada al cine en 1995 por Carl Franklin.
Ha escrito ya once novelas sobre las perpecias de su detective negro, de las que inexplicablemente no se han publicado todas en castellano. Tambien es el autor de otros títulos, como otra serie policiaca protagonizada por Socrates Fortlow, un expresidiario metido a detective filosófico después de pasar casi 30 años en prisión cumpliendo condena por un doble homicidio, y algunas obras de ciencia-ficción y ensayo.
El demonio vestido de azul recibió en 1991 el premio John Creasy a la mejor primera no­vela policíaca.

martes, 21 de mayo de 2019

Los señores del tiempo 
(Eva García Sáenz de Urturi) 


En Los señores del tiempo vamos a encontrar dos novelas a las que separan unos cuantos siglos de diferencia. Una de ellas, la novela histórica que tiene lugar en el medievo, titulada Los señores del tiempo, que se podría leer de forma totalmente independiente; y la otra, un thriller en la que se relata la investigación que Unai y su equipo realizan para esclarecer los hechos que suceden en la actualidad, y en la que nos encontraremos a personajes ya conocidos por los lectores de las anteriores novelas.
Vitoria, 2019. Los señores del tiempo, es publicada con gran éxito bajo un misterioso pseudónimo: Diego Veilaz.
Victoria, 1192. Diago Vela, el legendario conde don Vela, retorna a su villa después de dos años en una peligrosa misión encomendada por el rey Sancho VI el Sabio de Navarra y encuentra a su hermano Nagorno desposado con la que era su prometida, la noble e intrigante Onneca de Maestu.
Estructurada en 66 capítulos, utilizando un narrador múltiple en primera persona, Unai, Diago Vela y Ramiro Alvar, que son los que nos van contando desde su punto de vista los acontecimientos.Tiene una trama compleja y muy bien armada, en la que vamos conociendo sucesos separados en el tiempo durante más de ocho siglos, aunque los asesinatos actuales parecen un trasunto de los acaecidos ochocientos años atrás. Unai López de Ayala, Kraken, se enfrenta a unas desconcertantes muertes que siguen un modus operandi medieval. Son idénticas a los asesinatos descritos en la novela Los señores del tiempo: un envenenamiento con la «mosca española» ―la Viagra medieval―, unas víctimas emparedadas como se hacía antaño en el «voto de tinieblas» y un «encubamiento», que consistía en lanzar al río a un preso encerrado en un tonel junto con un gallo, un perro, un gato y una víbora.
Las investigaciones llevarán a Kraken hasta el señor de la torre de Nograro, una casa-torre fortificada habitada ininterrumpidamente desde hace mil años por el primogénito varón. Pero el reverso de tanta nobleza es la tendencia de los señores de la torre a padecer el trastorno de identidad múltiple, un detalle que arrastrará a Estíbaliz a vivir una arriesgada historia de amor. Unai López de Ayala acabará descubriendo que Los señores del tiempo tiene mucho que ver con su propio pasado. Y ese hallazgo cambiará su vida y la de su familia
Los señores del tiempo es una novela con una trama compleja y sólida, con un ritmo ágil, unos personajes bien perfilados y un desenlace sorprendente. Un buen broche final para la trilogía de la Ciudad Blanca.


Eva García Sáenz de Urturi publicó en 2012 su primera novela, La saga de los longevos, que se convirtió en un fenómeno de ventas y fue traducido al inglés con una gran acogida tanto en Estados Unidos como en Reino Unido.
En 2014 vio la luz la segunda entrega de la saga, Los hijos de Adán, y también la novela histórica Pasaje a Tahití.
En 2016 publica El silencio de la ciudad blanca, un thriller apasionante ambientado en su ciudad natal, que ha supuesto un gran éxito de crítica y cuenta con casi un millón de lectores en nuestro país y cuyos derechos de traducción ya han sido vendidos a numerosos países y está en proceso de adaptación cinematográfica de la mano de A3media Cine.
En 2017 publicó Los ritos del agua, la segunda y esperada entrega de la «Trilogía de la ciudad blanca».
En 2018 publica Los señores del tiempo, tercera novela y desenlace de la trilogía.

lunes, 29 de abril de 2019

Pan, educación, libertad 
 (Petros Markaris) 


Esta novela es la culminación de la denominada "Trilogía de la Crisis". Después de "Con el agua al cuello" y "Liquidación final", el comisario Kostas Jaritos se enfrenta a un nuevo y complejo caso en medio de una Grecia que camina a pasos agigantados hacia el abismo. Con gran maestría, el autor vuelve a deleitarnos con una entretenida trama policíaca al mismo tiempo que realiza un certero retrato de la caótica situación que sufre el país heleno y que se extiende al resto de países del sur de Europa.
 La vida del comisario Jaritos, como la de su familia y el conjunto de la sociedad griega, es cada día más complicada. Comienza el año 2014, Grecia suspende pagos, se ha salido del euro y recupera el dracma, su vieja moneda (ojo, que también España suspende pagos ese 1 de enero e Italia se asoma peligrosamente al abismo). La calle está tomada por manifestantes jóvenes que celebran que el país sea dueño de su destino, sin tener que mirar a Alemania, y otros, ya mayores, que critican las medidas del Gobierno de Atenas y piensan que sus pensiones, en dracmas, no les alcanzarán para nada más allá de la miseria. La Policía, que no cobrará al menos durante tres meses, no tiene tiempo para lamentarse porque la tensión en la calle es grande. No es el mejor día para que aparezca muerto un importante empresario de la construcción, cuyo hijo es un conocido militante izquierdista, un tipo solidario que trabaja por los desheredados. El muerto tomó parte en lo que se recuerda como los Hechos de la Politécnica, una rebelión estudiantil contra la dictadura militar, que puso en jaque al Gobierno en 1973. El lema de aquellos días en la Universidad era ‘Pan, educación, libertad’, y justo esa reclamación es la que alguien ha colocado en el móvil del muerto, a modo de timbre. Lo más interesante es el retrato de una sociedad exhausta por la crisis, sin más horizonte que sobrevivir hasta el mes próximo. Y, por supuesto, el análisis del fin del idealismo, del cambio de aquella generación de universitarios que se jugaban la vida o al menos su futuro por la democracia pero que luego han renunciado a sus principios para instalarse en los lugares de privilegio de un sistema débil y corrupto. Márkaris relata de manera muy directa, describiendo la situación del país a partir de pequeños datos, de anécdotas reveladoras (la olla que prepara la esposa de Jaritos para toda la familia porque es más barato cocinar de una vez para muchos que hacerlo en dos o tres casas distintas…) y demostrando, por si a estas alturas aún fuera necesario, que la ficción bien hecha presenta una pintura de la realidad tan buena o mejor que cualquier tratado. Petros Márkaris (Estambul, 1937) estudió ciencias económicas en Viena y en Stuttgart, y posteriormente se trasladó a Atenas, donde reside. Guionista de televisión y autor teatral, ha colaborado en varios guiones del cineasta griego Theo Angelópoulos, como el de La mirada de Ulises. Es autor del volumen de ensayos La espada de Damocles, en torno a la crisis griega. La fama le ha llegado con la serie de novelas policiacas protagonizadas por el irónico y políticamente incorrecto comisario griego Kostas Jaritos, merecedoras de galardones como el Pepe Carvalho, el Premio Negra y Criminal 2011 y el Point du Polar Européen 2013: Noticias de la noche, Defensa cerrada, Suicidio perfecto, El accionista mayoritario, Muerte en Estambul, Con el agua al cuello y Liquidación final, publicadas por Tusquets Editores. Con Pan, educación, libertad, el nuevo caso de Jaritos, que culmina la exitosa Trilogía de la Crisis, Márkaris nos ofrece una ácida novela policiaca que sumerge al lector en el ya trágico día a día de los ciudadanos griegos, mientras desentraña las causas de la terrible situación que vive el país.

domingo, 7 de abril de 2019

La dependienta 
(Sayaka Murata) 


 La dependienta nos cuenta la historia de Keiko Furukura, una mujer japonesa de 36 años, soltera y sin aspiraciones en la vida, que trabaja como dependienta en una konbini desde hace dieciocho años, una tienda japonesa abierta las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana, donde pueden encontrarse los productos más diversos.
La historia está narrada en primera persona por nuestra protagonista, lo que le da un toque más íntimo y permite empatizar más con la situación que nos expone. Furukura siente que vive una vida que no es la suya, ya que todo el mundo le cuestiona y le pide una explicación sobre su situación. "¿Por qué no buscas un trabajo fijo?", "¿Por qué sigues trabajando por horas?", "¿Nunca has tenido pareja?", "¿Es que no piensas casarte?", "Deberías poner un poco de orden en tu vida." El día a día de Keiko se basa en encontrar excusas que justifiquen preguntas como las anteriores. Keiko es una persona un poco antisocial y muy suya, que ve en la tienda en la que trabaja una vía de escape para relacionarse con otras personas y parecer una "persona normal".
El libro, hace una crítica a la sociedad japonesa ya que por parte de ésta se exige o se espera una forma de vida que supuestamente toda mujer debería tener a partir de cierta edad, y todo lo que salga de ese canon es objeto de crítica, y todo el mundo cree que tiene derecho a cuestionar tu situación por el simple hecho de que ellos sí estén siguiendo esas pausas que dicta la sociedad. La autora ha reflejado en el personaje de la protagonista ese inconformismo y esa indiferencia al qué dirán, puesto que Keiko actúa de determinadas formas en la novela para pasar desapercibida entre los demás, pero no porque realmente sea eso lo que ella quiere.
 "Las personas que no contribuyen a la comunidad, ya sea casándose y teniendo hijos o saliendo a cazar y ganando dinero, son herejes. Por eso los demás se meten constantemente es sus vidas."
En cuanto a la estructura del libro, no tiene capítulos, lo que al principio puede parecer un poco raro y puede dar a pensar que la lectura se va a hacer larga y pesada pero es todo lo contrario. Se trata de un libro muy ágil y dinámico que se lee en un suspiro. El personaje principal es el de nuestra protagonista, Keiko, en el que podemos apreciar el inconformismo y la indiferencia que comentaba antes, pero también esa necesidad de parecer "normal" y de actuar de forma "correcta" y de hacer "lo que hay que hacer". También podemos apreciar a otros personajes, como a Shiraha, que nos muestra la otra cara de la moneda.
 El libro aunque breve y conciso, resulta muy interesante. Es una novela sobre la manipulación de los convencionalismos y un canto a la libertad del individuo.
"El pasatiempo favorito de las personas normales es juzgar a las que no lo son."
Se trata de la décima novela de Sayaka Murata (Inzai, 1979), una obra que no sólo le ha deparado el prestigioso Premio Akutagawa 2016 -sin contar con que ganó el Yukio Mishima en tres ocasiones, el Gunzo Prize a escritores noveles, el Noma Literary y un largo etcétera-, sino que la obra lleva vendidos más de un millón de ejemplares en su país y va camino a repetir el fenómeno a escala global con la traducción, de momento, a 31 lenguas.
También Sayaka Murata trabajó muchos años en una tienda konbini, hasta que el éxito de su décima novela -y la proyección que le ofreció la revista británica Granta publicando la primera traducción de una de sus historias- la alejó del trabajo de dependienta. Sin embargo, ahora trabaja en el comedor de su editorial tokiota porque descubrió que necesita esa misma normalidad de la rutina cuadriculada para seguir escribiendo.

viernes, 5 de abril de 2019

Bajo los vientos de Neptuno 
(Fred Vargas) 


El inspector jefe Adamsberg, protagonista de esta serie de novelas negras de Vargas, se marchara junto a su equipo a Canadá, más concretamente al Québec. Allí les impartirán unos cursos sobre ADN, toma de muestras, pelos, fluidos, etc… Adamsberg se lleva consigo una dura carga, la certeza de que un antiguo asesino en serie, que él llama el Tridente, ha vuelto a matar. En Québec tendrá tiempo para poner las piezas sobre la mesa e intentar trazar un plan para coger al asesino. Solo hay un problema, el asesino lleva muerto 16 años.
En medio de un ambiente hostil poblado de funcionarios y políticos corruptos, porteras entrometidas, policías violentos, prostitutas y ladrones de buen corazón, la inteligencia y el arrojo de Ana y los conocimientos lingüísticos y literarios de Beatriz serán sus únicas armas para resolver el caso.


Fred Vargas (seudónimo de Frédérique Audoin-Rouzeau, París, 1957), arqueóloga de formación, es mundialmente conocida como autora de novelas policiacas; hasta el momento ha escrito catorce (todas ellas publicadas por Siruela). Además del Premio Princesa de Asturias de las Letras 2018, ha ganado los más importantes galardones, incluido el prestigioso International Dagger, que le ha sido concedido en tres ocasiones consecutivas. También ha recibido, entre otros, el Prix mystère de la critique (1996 y 2000), el Gran premio de novela negra del Festival de Cognac (1999), el Trofeo 813 o el Giallo Grinzane (2006). Sus novelas han sido traducidas a múltiples idiomas con un gran éxito de ventas, alguna de ellas incluso se ha llevado al cine.

jueves, 14 de marzo de 2019

Los milagros prohibidos 
(Alexis Ravelo) 


Estamos en la isla de La Palma, isla poco conocida para los peninsulares, donde tuvo lugar una de las semanas más importantes y desconocidas de nuestra Guerra Civil: la Semana Roja. Este es el escenario que Alexis Ravelo escoge para contarnos un triángulo amoroso. Por un lado, tendremos a Agustín Santos, el maestro, el comunista, el progresista, casado con Emilia Mederos, una mujer de buena cuna a la que ama más que a su propia vida. Y precisamente de este amor surge el odio de Floro el Hurón, un pretendiente de Emilia que se vio rechazado no solo por otro hombre, sino por un rojo. Floro es falangista, y su odio por Agustín le dará la excusa perfecta para iniciar una persecución encarnizada tras ese hombre que solo ha cometido el pecado de amar a su esposa y de pensar de forma distinta a él. Así, Santos recorrerá los montes de la Palma tratando de huir de guardias y falangistas, adentrándose en una isla que se hace enorme cuando no tienes qué comer ni dónde dormir.
En su periplo por el Cubo de la Galga, el Pico de las Nieves, la caldera de Taburiente, el Pico de la Cruz, la Caldera, el Roque de los Muchachos, sufrirá para su pesar unos de los inviernos más crudos que recogen los anales de La Palma. Como las penas compartidas parece que se llevan mejor, Ravelo le proporcionará a Santos un compañero: a Juan Padilla, el Malhablao. Ambos compañeros de viaje compondrán un binomio con algunos de los mejores diálogos de la novela para mi gusto. Debates y discusiones acerca de “los buenos”, de “los malos”, de los anarquistas, de los republicanos, de cómo en este país solo hay una derecha pero múltiples izquierdas que hacen que sea tan difícil que rememos todos en la misma dirección. Desde la capital, Emilia, sufre la ausencia y la falta de noticias de Agustín, junto con su familia y las familias del resto de personajes. El sargento Vidal y Rosita (madre de Floro) aportan ese punto de equilibrio entre lo negro y lo blanco, dotando de varios tonos de gris a la vida. Ambos son personajes neutrales, con un gran sentido del deber y del honor, sin importarles quién mandé o qué mande. Ellos tan solo se rigen por el sentido común, por la moralidad, por el sentido del deber, por lo que está bien y lo que está mal sin importarles ideologías, colores o bandos. Como ya nos tiene acostumbrados Ravelo, Los milagros prohibidos es una novela de personajes. A pesar de centrar la trama en tres protagonistas, son numerosos los participantes que nos muestran pinceladas de la forma de vivir o de pensar del momento. Un matrimonio que acoge y esconde a Agustín una noche, un niño que le da de comer, un idealista sin miedo a morir siempre que se lleve a un enemigo por delante, una madre que trata de salvar a su hijo que ha escogido el camino equivocado. Aunque el telón de fondo es poderoso y marca los pasos que deben dar cada uno de los personajes, lo que importa de verdad son cada una de las pequeñas historias personales que introduce. Cómo los vecinos terminaron luchando unos contra otros, cómo un hombre tiene que terminar matando a aquel antiguo compañero de escuela, cómo dos hermanos terminan en bandos contrarios. Los libros de historia solo cuentan el relato de los vencedores. En esta novela tendréis la historia de los vencidos, de los perdedores. En “Los milagros prohibidos” se muestra la miseria, el hambre, el rencor, la ira, el dolor, la desesperanza, y sí, también el amor. A lo largo de la lectura haces tuyos cada uno de los personajes, poniéndote en su piel e inevitablemente reflexionando sobre el momento que nos ha tocado vivir a nosotros. La crispación actual, la disparidad de criterios, el miedo y la necesidad nos están llevando a puntos extremos de las ideologías de cada uno de nosotros. Esta novela nos hará reflexionar no solamente sobre el pasado sino también sobre el presente.
Alexis Ravelo (Las Palmas de Gran Canaria, 1971) es un escritor canario especialmente destacado en el campo de la novela negra, el cuento y el microrrelato. Imparte talleres literarios en diversos foros y academias, como La máquina del cuento, Factoría de Ficciones y Vidas cruzadas. Ravelo, que en su blog: www.alexisravelo.wordpress.com, bromea autoetiquetándose como un Escribidor calvo de Las Palmas de Gran Canaria. Escribe Novela negra, cuentos y microrrelato, libro infantil y juvenil, teatro y televisión y, en general, cualquier cosa susceptible de ser escrita y que contribuya a permitirle sobrevivir a base de bocadillos de chopped. Ha afirmado que el texto no es más que escritura hasta que la mirada del lector no lo convierte en literatura. Tiene un estilo rápido. Supedita la estética al desarrollo del argumento, aunque son constantes sus juegos lingüísticos y conceptuales. Frecuentemente ha declarado su intención de escribir textos amenos e incómodos a un tiempo. Sus historias suelen apelar a temas de la filosofía o de asunto socio-político. Alexis Ravelo ha ganado el Premio Hammett a la mejor novela negra publicada en 2013 y El premio Tormo de Las Casas Ahorcadas, por La estrategia del pequinés (Alrevés).