lunes, 20 de noviembre de 2017

Modelos de mujer 
(Almudena Grandes)


Siete relatos, siete mujeres que, en distintas edades y circunstancias, se enfrentan todas ellas en algún momento, a hechos extraordinarios. Todos, memos el que da nombre al libro, están de un modo u otro ligados a la infancia, a la capacidad de desear como motor de la voluntad. En los tres primeros - Los ojos rotos, Malena una vida hervida y Bárbara contra la muerte- los personajes femeninos vencen, cada uno a su manera, a la muerte: Miguela, la mujer mongólica que se enamora de un fantasma; Malena que se pasa la vida haciendo régimen por amor, y Bárbara, que acompaña a su abuelo a pescar. En los cuatro últimos: El vocabulario de los balcones, Amor de madre, Modelos de Mujer y la Buena hija, las protagonistas retuercen el destino a su favor recurriendo unas al poder de la seducción y otras a la fuerza de la razón, con la voluntad que les otorga el firme deseo de no tolerar que la vida se les escape de las manos. Modelos de mujer es el primer libro de relatos de Almudena Grandes, en el se recogen siete historias independientes entre sí, pero que comparten la característica de que sus protagonistas son mujeres que con las armas que tienen se enfrentan al amor, a la vida, a la muerte... El titulo podría dar a entender que se trata de " tipos", de prototipos de mujeres, pero en realidad no es así, La misma autora comenta que " El motivo que me indujo a escoger este título no va más allá del carácter genérico una expresión a construir, en principio como un simple juego de palabras.". Es un libro que no sólo tiene, si no que transmite fuerza y carácter, el de una gran escritora que convierte la voluntad de cada una de estas mujeres en un arma poderosa para cambiar o no su destino. Al leerlo descubrimos que lo atípico cabe dentro de lo cotidiano, y que las cosas no siempre son lo que parecen.
Los ojos rotos es casi una novela corta, y el subtitulo ( historia de aparecidos) da desde el primer momento una pista de por dónde va la historia, la protagonista es Miguela, una joven con síndrome de Down que con treinta y ocho años , y a la muerte de su madre viuda , es enviada a un centro de salud mental, establecida en una casa solariega " la casa quemada" como la llaman, allí la joven traba amistad con Queti, una mujer menopáusica que se volvió medio loca por la muerte de su hijo pequeño, es Queti quien cuenta la historia de Miguela, nos habla de la relación tan peculiar que la joven tiene con su espejo y su deseo de ser hermosa, hermosura que pasa por tener los ojos redondos, solo Queti se da cuenta de que Miguela es visitada por un fantasma, un hombre misterioso en cuya presencia el reflejo del espejo se transforma en una mujer hermosa, solo Queti es testigo de esa historia de amor y cuál es su desenlace. Sin embargo siempre nos quedará la duda de si lo que Queti cuenta es verdad, ella es la única que ve al fantasma y sabe toda la historia, pero en principio Queti está loca, así que no podemos estar seguros de nada de lo que nos cuenta...
Malena, una vida hervida: (relato parcialmente autobiográfico). Recoge la increíble historia de una mujer atada de por vida a un régimen, una dieta que presumiblemente la hará más deseable a ojos de su amor, un perfecto imbécil cuya imagen ha sido idealizada a través de los años. La peculiar relación sensorial que la protagonista establece con la comida —fascinación, embrutecimiento, lujuria— me ha llevado a releer la historia varias veces, disfrutándola cada vez más, encontrando los hilos que, inevitablemente, nos remiten a Las edades de Lulú, donde la mirada del amante modifica y determina la imagen que el amado tiene de sí mismo. Es precisamente mediante la transgresión de ese tabú que el personaje, Malena, reafirma su erotismo, su deseo. El éxtasis que la transgresora goza del contacto con la comida, una mezcla de remordimiento, culpa y placer, se equipara a una unión amorosa por medio de la cual se siente y se siente ser en cada resquicio de su cuerpo físico. El simbolismo detrás de adjudicarle a cada persona a su alrededor un sabor y un olor determinados, un plato determinado, no es sino el vehículo por medio del cual vive el placer de poseer y de ser poseída por otros, cuyos cuerpos se han desdoblado en el de los alimentos que absorbe y la absorben a través de todos sus sentidos. Así como las palabras de Almudena van llenando las hojas en blanco, tejiendo el entramado de su texto, así las texturas y los cuerpos de las comidas van creando a Malena, dándole sentido, salvándola: cuerpo textual y cuerpo femenino se vuelven uno.
Barbara contra la muerte: La historia de una niña de trece años que se enfrenta a la muerte y a que se la coman los gusanos de una manera muy peculiar...Cuando por equivocación y buscando unas tizas de colores acaba entrando en la puerta equivocada, la de las monjas de clausura, se enfrenta a Madre Pasión que la amenaza con la muerte. La arrolladora juventud y las ganas de vivir de la protagonista conseguirán, a modo de moraleja, que la vida se imponga a la muerte, y acabe comiéndose ella al gusano en vez de los gusanos a ella. Me siento identificada con Bárbara porque yo también estuve en un colegio de monjas y nos amenazaban con las mismas cosas. Las monjas de clausura nos infundían un peculiar temor.
Amor de madre: Aunque la que cuenta la historia es la madre, la protagonista es Marianne, su hija, una niña ejemplar, pero que luego se tuerce y según su madre ya no es tan perfecta, pero no hay problema, la madre encuentra la solución... " Y que no haría una madre por su única hija...". La relación de desamor y hasta de odio o de amor/odio, entre madres e hijas, es uno de los grandes temas en las novelas de Almudena Grandes. La indiferencia, el abandono o el desamor materno marcan la infancia de los personajes determinando la conducta adulta, provocándoles graves conflictos de identidad. El texto comienza en media res como para reestablecer la supuesta continuidad de un diálogo con otro, ¿el lector?; dicho diálogo viene desde un antes indeterminado, como es frecuente en varios de los cuentos que forman parte de este libro. Comienza la puesta en escena ya que el yo narrador, fuerte y omnímodo, la madre que habla y cuenta la historia, realiza una representación frente a un público, un ustedes que es varias veces interpelado en el texto. Según las pistas que la narradora va ofreciendo, ésta habla ante un grupo de Alcohólicos Anónimos a los que les confiesa su adicción, la cual no tiene otro origen que la conducta irregular de su hija. Así este personaje se nos va perfilando como una madre antropofágica que quiere vampirizar la vida de su hija, anularla, confiscarle la existencia para convertirla en un apéndice suyo. El personaje nos hace saber que es una alcohólica convicta y confesa, que es viuda, homófoba y racista y que su único valor es el dinero, además del amor hacia su hija entendido como sometimiento, sobreprotección y anulación de la libertad, de la independencia de acción y de decisión de su hija. Toda esta concepción de lo que debe ser la relación madre/hija, según la narradora, hace que la misma —una vez comenzada la adolescencia después de una infancia de niña mona, obediente y limpita, de niña perfecta cual anunció Nestlé, el sueño de toda madre—, se convierta en una tormenta en la que la hija rebelde chilla y se marcha de casa para lanzarse a una vida bohemia. Para hacer más patente su rebeldía la chica se enamora de jóvenes extranjeros, negros y/o homosexuales, en clara provocación y confrontación a los valores racistas e intolerantes de la madre. La chica, Marianne, tiene un terrible accidente después del cual debe convalecer dolorida al amparo de la madre. Los fármacos y calmantes son el paliativo a sus dolores y su perdición, porque la madre aprovecha para administrarlos en exceso y para retener perennemente a su hija sometida de nuevo a su poder. Asimismo decide que Marianne debe casarse para ella hacer de madre feliz y orgullosa en la ceremonia nupcial, como toda madre que se precie, y luego poder tener nietos como corresponde. Así que de madre posesiva y alcohólica pasa a ser, como si con ello tuviera poco, una madre delincuente: secuestra a un chico que le simpatiza, el empleado del banco del que es cliente, para que se avenga a convertirse en marido de su hija. Todo a punta de una pistola siempre amenazante a la espalda del infortunado novio, de ahí la cara de disgusto que se le ve en la dispositiva. Es así como ese drama que es la maternidad, según la opinión de la narradora, le justifica y legitima el derecho de disponer lo que su hija debe hacer con su vida. Una explicación de la perspectiva negativa que toma la autora ante la imagen de la madre podríamos encontrarla en el sentido de orfandad que padeció durante su infancia y que confiesa en el prólogo que significativamente titula Memorias de una niña gitana. Allí nos pone al tanto del síndrome de abandono imaginario, de su carencia de amor materno, carencia que la impulsó a buscar la compensación en la escritura.
El vocabulario de los balcones: recoge un montón de temas: la fidelidad a los propios orígenes, al propio barrio y al amor verdadero... Aunque fue uno de los que más me costó entender y tuve que leerlo dos veces para digerirlo mejor, ahora pienso que ha sido mi preferido. No sabía que fue el relato que sirvió de inspiración a la película “Aunque tú no lo sepas” estrenada en 1999 cuyo guión fue escrito junto con la escritora misma. El relato comienza con un verso de Luis García Montero, pareja de Almudena Grandes que da una pista acerca de lo que va a suceder en el relato: El relato, se divide en dos partes: en la primera Lucía, la protagonista, es una niña de buena familia que vive en un barrio céntrico de Madrid, y a dos pasos de su casa vive Juan, que ella llama El Macarrón, porque no viste como ella, no es de buena familia y viene de Valdeacederas, un barrio, lejano del centro y considerado de mala fama por sus padres. En la segunda parte Lucía ya es una adulta, y un día, de repente, en unos grandes almacenes del centro de Madrid, se reencuentra con Juan. Se miran, se reconocen, pero no se hablan. Poco a poco Lucía descubre que Juan no se ha casado, igual que ella, y que tampoco se ha movido del barrio donde crecieron. Decide alquilar el piso en frente del suyo y los dos protagonistas empiezan a mirarse desde sus respectivos balcones y se inventan un vocabulario de miradas, y de intensas emociones. El final queda abierto, nos queda imaginar el destino de Lucía y Juan. El poder de la mirada es el auténtico protagonista de todas las páginas de este breve relato. Si te gusta, te encantará también la película, y su banda sonora. Para la ocasión, Quique González escribió la preciosa canción que lleva el mismo título “Aunque tú no lo sepas”, que haría popular Enrique Urquijo, cantante de Los Secretos.
Modelos de Mujer. Se identifica a los personajes con dos estereotipos de la narrativa de Almudena Grandes: Lola, la mujer fuerte, segura de sí misma, inteligente y que no se preocupa por los convencionalismos y Eva, la mujer hermosa, frívola y poco despierta. En "Modelos de mujer", Almudena Grandes realiza un ejercicio de revancha. Toda la fuerza de su voz se dirige a explorar el territorio donde se definen los modelos de mujer. Y construye un relato basado en la yuxtaposición de dos mujeres que personifican la arraigada escisión entre belleza e inteligencia, cuerpo y mente, que las estructuras de poder siempre han convertido en antagonistas. Frente a Eva, Lola es la plasmación de la razón elocuente. La inteligencia basada en la palabra debe someterse a la presencia de una imagen, modelada desde un punto de vista masculino, como arquetipo indiscutible de la mujer con éxito. El juego se establece dentro de una dependencia mutua. Eva necesita la voz de Lola, y ésta necesita el mundo de Eva. El escenario literario de Almudena Grandes muestra un enfrentamiento que a la larga resulta desigual y paradójico. En el mundo del cine, el maquillaje, la línea y la apariencia de Eva resultan un lastre insalvable para el personaje, que asiste impotente e incrédulo al triunfo de la inteligencia.
La buena hija: Berta, la protagonista, encuentra tras rebuscar en la memoria la afectividad de la maternidad. La memoria actúa como cordón umbilical simbólico que lleva a Berta, su protagonista hasta la niña que fue, encuentra la recuperación del mundo afectivo materno, del origen, del sentido del ser y del estar en esa dimensión, y recuerda a Piedad, su nana, su verdadera madre. Diferencia entre Madre, Doña Carmen y mamá, Piedad. Al contrario que en Amor de madre, éste relato está escrito desde la perspectiva de la hija, La buena hija. Berta es lo que todos consideran una buena hija, al contrario que su madre a la que nunca pudo llamar mamá. A todos les viene bien que sea buena hija, especialmente a sus hermanas y hermano, porque así es ella la que se ocupa de su madre enferma, hasta el punto de olvidarse de su vida. Una mirada cómplice, nueva, del arquetipo tradicional de belleza preside estos relatos de Almudena Grandes. Se reconsideran a través de una óptica combativa, denunciando las relaciones de poder que sustentan el mito de la belleza. Decir adiós al mito es comenzar a reconocerse liberada y, en consecuencia, bella

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Kafka en la orilla 
(Haruki Murakami) 


Afortunadamente no es la primera novela que leo de este autor. Empecé con “De qué hablo, cuando hablo de escribir”. Como me gustó porque comparto con el autor la afición por la lectura y la escritura, continué con “De que hablo, cuando hablo de correr”, porque también comparto el gusto por correr a diario. Una vez me familiaricé con él quise conocer su obra y comencé con “Hombres sin mujeres”, en él Murakami muestra la soledad de los hombres que han perdido a una mujer. Es un compendio de siete historias con las que pretende "transmitir el aislamiento y lo que este implica emocionalmente" de hombres que han perdido a una mujer. Reflexiona en todos estos relatos sobre la soledad que se experimenta antes, después o incluso durante una relación amorosa. Todos estos hombres son protagonistas, pero en verdad, son las mujeres las verdaderas protagonistas, son ellas quienes se aparecen en cada momento de sus soledades para atormentarlos, enamorarlos o imposibilitarlos, porque no hay dudas que la vitalidad de estos hombres pasa por ellas.
Mi curiosidad hizo que continuara con sus novelas, en esta ocasión “Kafka en la orilla” cayó en mis manos porque me pareció un título poderosamente atractivo.
La novela cuenta dos historias que nunca se cruzan, y que sin embargo –y éste es uno de los grandes temas del libro– se comunican de manera inconsciente. Los capítulos impares cuentan la historia de Kafka Tamura, un adolescente que, el día de su decimoquinto cumpleaños, decide fugarse de casa sin otra carga que una mochila y sin otra compañía que la voz de un chico llamado Cuervo; el adolescente se ha dado a sí mismo el nombre que lleva, y ese bautizo tiene que ver con la convicción de que Kafka quiere decir “cuervo” en checo; y de alguna manera las razones de la huida tienen que ver con una maldición que le ha lanzado su padre, según la cual Kafka repetirá el destino de Edipo, dando muerte a ese mismo padre y acostándose con su madre y su hermana. Los capítulos pares, por su parte, se ocupan de Satoru Nakata, un hombre de sesenta años que, durante una excursión infantil a recoger setas, fue víctima de un coma colectivo que en la novela permanece inexplicado; al despertar, Nakata es el único de los afectados que ha perdido la capacidad de leer y la inteligencia en general, pero a cambio ha recibido el misterioso don de hablar con los gatos.
Conforme vas leyendo la novela piensas como se van a vincular ambos protagonistas, aunque el vínculo es metafórico. “El mundo es una metáfora”.
Representa un proceso de maduración del que ambos protagonistas parecen huir. Kafka es un adolescente, al que le cuesta madurar; pero Nakata es un viejo que se ha quedado de algún modo estancado en una vida infantil, y la señorita Saeki tiene la curiosa costumbre de aparecerse, con el cuerpo de cuando tenía 15 años, en la habitación donde duerme Kafka. Es una novela que invita a seguir viviendo y a disfrutar de la vida. Exige al lector que se entregue y que se deje llevar. Es una novela atrevida, y conmovedora; quien no logre esta entrega, se quedará fuera, repitiendo como la señora Saeki: “El hecho de escribir ha sido importante. Aunque lo que haya escrito, como resultado, no tenga ningún sentido.”
Murakami escribe sobre la dualidad. Pero no se trata de elegir, entre bueno y malo. No juzga, sólo apunta entre lo real y lo soñado. Y el mayor logro es que el lector no sabe cuál es cuál y puede elegir su propia postura. Como dicen los personajes: "No logras hallar la línea que separa los sueños de la realidad. Ni siquiera encuentras la frontera entre los hechos reales y las posibilidades. Lo único que sabes es que, ahora, tú te encuentras en una posición delicada. En una posición delicada y, peligrosa." Así se encuentra el lector después de encontrarse con Kafka en la orilla, tanto que una vez que terminas el libro no quieres empezar con otro hasta que no te tomas el tiempo necesario para digerirlo, reflexionando acerca de él, la música, los sueños, el dibujo de “Kafka en la orilla del mar”, de todos aquellos ingredientes de la cultura popular que el autor utiliza como guiños para atraer más a sus lectores.

miércoles, 25 de enero de 2017

Martes con mi viejo profesor 
(Mitch Albom)
En este libro Mitch Albom periodista deportivo, tiene conocimiento de la enfermedad de su profesor, Morrie Schwarz, y decide reunirse con el cada martes para que le transmita todo aquello que le está suscitando contemplar la muerte de cerca.
Me ha resultado un placer su lectura y lo recomiendo, ya que además de contener reflexiones trascendentales que ayudan a comprender mejor la vida y disfrutarla con mayor intensidad, es un libro entretenido y ameno en el que profesor y alumno mantienen una relación envidiable.
Mitch Albom fue alumno aventajado de Morrie Schawrz, desde el día de su graduación tienen una estrecha amistad, que se enfría con los años, pero al caer enfermo el profesor de Ela ( esclerosis lateral amiotrófica), no dudan en retomar.
Mitch ayudará y acompañará a Morrie en tan duro trance, pero no cabe duda que saldrá fortalecido por las enseñanzas que el profesor le transmite acerca de la vida, el amor y la muerte.
Cuando empecé a leer este libro pensaba en los profesores que me han ayudado a seguir adelante y que han reforzado la confianza en mí, en mi caso sólo recuerdo que hayan sido decisivos para mi 4 ó 5 y eso que he tenido unos cuantos a lo largo de mi carrera como alumna. Entre estos habría que diferenciar los que han destacado como buenos profesores, transmitiendo sus conocimientos y despertando mi interés acerca de su asignatura y aquellos que me hayan hecho ser la persona que soy ahora. En la primera categoría podría contar a cuatro, y realmente en la segunda sólo a una, mi profesora Gloria de quinto de EGB, fue la primera que me hizo sentir importante, única y valiosa, desde este blog la agradezco sus dotes como docente y como magnífica persona. Todos deberíamos hacer estas reflexiones a la hora de leer este libro para valorar a nuestros verdaderos profesores. Las lecciones de vida son: La visión del mundo. Sentir lástima de uno mismo. Los arrepentimientos. La muerte. La familia. Las emociones. El miedo a envejecer. Cómo perdura el amor. El matrimonio. Nuestra cultura. El perdón. El día perfecto. El adiós. Este es un libro que debe ser leído por aquellos que quieran escuchar las últimas lecciones de vida de alguien que supo vivir: amistad, valores, pérdida, enfermedad trenzan una visión existencial que nos hace no perder la esperanza en lo mejor del ser humano.

martes, 17 de enero de 2017

La señora Dalloway
(Virginia Woolf)


En busca de dar sentido a su existencia, Clarissa Dalloway recuerda con nostalgia los momentos más felices del pasado. Lo que fue y aquello que no ha podido ser siempre ronda en su mente como un sino del que es imposible escapar: “¡Oh, si pudiera comenzar a vivir de nuevo! –se dice-, ¡hasta tendría un aspecto diferente”.
La señora Dalloway hace notar que la vida es una construcción hecha de instantes fugaces pero valiosos, y que estos son los que le otorgan su esencia. Por ejemplo, siente un súbito placer al recordar a Sally Seton, su amiga de juventud y primera experiencia amorosa. En ella, Clarissa encuentra y valora un amor desinteresado, una pasión pura, al punto de considerar su matrimonio como una experiencia horrible. En sus recuerdos transita también Peter Walsh, un hombre que la visita el día de la fiesta y le recuerda que, en algún momento de sus vidas, se amaron. Una pregunta ronda por la cabeza de aquel individuo (¿por qué inducirle a volver a pensar en el pasado?), sospechando que Clarissa tiene ya una vida establecida, pero él mismo se lamenta de haberse alejado de la mujer y verse abocado a un destino de fracasos. Clarissa, por su parte, piensa en una posibilidad que nunca llego a ser: “¡Si me hubiera casado con él gozaría de esta alegría todos los días!”. De este modo, Peter Walsh representa una posibilidad, pero también un sueño; y esta es una inquietud que tortura a Clarissa. La protagonista recuerda cómo conoció a su esposo, Richard Dalloway, aquel hombre joven y potentado que suplió en su corazón lo que antes sintiera por Peter Walsh; también viene a su mente la forma en la que su matrimonio la arrastró hasta convertirla en una simple dama de la sociedad, y con ello, a supeditar su identidad a la sumisión que significa tener un apellido de casada. Con cualquier gentleman, sus pasiones se convierten en simples aficiones mundanas, de ahí que en su presente, se lamente por no haber hecho otra vida junto a Peter.
Obliga a ser un lector muy profundo, ya que son muchos los temas que aparecen en la historia. La soledad, la comunicación, la privacidad, el aislamiento, la conciencia, los cambios sociales en Inglaterra, las presiones, el miedo a la muerte y la opresión espiritual.
La genialidad de esta obra tiene mucho que ver con eso que compartía con Proust y Joyce, “El tiempo psicológico”. Virginia comparte con ellos su interés en este y lo incorpora en la historia. Ella quería mostrar personas con conciencias que fluyen y no estáticas. Personas que piensen mientras se mueven en su espacio y que reaccionen a su entorno. Pero si es importante esa originalidad narrativa con el monologo interior de los protagonistas, no lo es menos la prosa y vocabulario con la que está escrito con un estilo muy próximo a la poesía, rico lenguaje figurativo, con el que la autora nos hace vagar por un pasado de los personajes que se convierte en su presente y lo condiciona. Mientras, nos refresca con una suave y fresca brisa londinense de un día del mes de junio y nos deja imágenes y frases llenas de poesía que van conformando la obra como pinceladas de un cuadro impresionista

jueves, 15 de diciembre de 2016

Los secretos que jamás te contaron 
(Albert Espinosa)


Albert Espinosa nos cuenta los secretos que jamás nos contaron para vivir en este mundo y ser felices cada día.
 El libro está dividido en tres partes: la primera contiene los secretos para ser feliz, la segunda los secretos para vivir en este mundo y la tercera son las tijeras dulces, con citas, retazos y recomendaciones. Nos cuenta que es un libro para olerlo, devorarlo e inspirarlo.
 Puedo aseguraros que lo he disfrutado y que he estado atenta a todos los consejos y secretos que el autor nos descubre, aunque al haber leído sus libros anteriores ya había descubierto alguno de ellos. Ahora me queda la tarea de completarlo, haciéndolo mío, pasar todos estos secretos a través de mi filtro, escribir mis secretos para ser feliz.
 Muy recomendable para levantar el ánimo y descubrir que lo mejor que puedes hacer para ser feliz es ser tú mismo, amar tu caos, arriesgarte en la vida, vivir cada día, preocuparte más por dar que por recibir, amando la vida y amando a los demás, sintiendo las emociones primarias, sonriendo, cantando, bailando, creyendo en nuestros sueños.Porque ya hemos vivido lo suficiente y ahora nos toca disfrutar.

miércoles, 12 de octubre de 2016

El camino del escritor 
(Julia Cameron) 


Con esta obra los lectores descubrirán que escribir no es una capacidad limitada a otros, a «los escritores». Escribir es algo mucho más simple y, a la vez, más vasto. Es el encuentro con uno mismo y con nuestra creatividad sigilosa que, para nuestra sorpresa y asombro, resulta siempre más sabia y profunda de lo que imaginábamos. No existe, pues, un «mal escrito». Es imposible, porque el mero hecho de escribir es ya, en sí mismo, un éxito seguro.
Basándose en sus más de treinta años de experiencia como escritora y empleando sus técnicas de creatividad reconocidas internacionalmente,

Julia Cameron es una poetisa, escritora y ensayista muy acreditada en los Estados Unidos (ganó un premio como periodista), además de guionista y colaboradora en múltiples programas de televisión, películas y obras de teatro. Imparte, también, cursos de escritura en todo el mundo. Julia Cameron muestra aquí cómo todos podemos liberar nuestra riqueza creativa mediante la escritura, experimentando hallazgos y satisfacciones inimaginables.
 Gracias a las técnicas creativas y las ilustrativas historias de El camino del escritor, los lectores descubren paulatinamente que la escritura es una parte natural e íntima de sus vidas. El lector se verá impulsado cada vez más profundamente en su propio viaje a través de cortos y apasionados ensayos y artículos, vinculados con ejercicios y herramientas creativas. Tanto quienes salten por primera vez a la creación literaria como quienes ya viven de ello, descubrirán que el arte de escribir ya no es lo mismo tras haber leído este libro.
“Escribir es una dote espiritual que nos entrega las llaves del reino. Fuerzas superiores nos hablan a través de la escritura, estas fuerzas nos conectan con algo superior a nosotros mismos que nos permite vivir con mayor vigor y optimismo”. “Escribir no es una capacidad limitada a otros, a los escritores.
Escribir es algo mucho más simple y, a la vez, más vasto. Es el encuentro con uno mismo y con nuestra creatividad sigilosa que, para nuestra sorpresa y asombro, resulta siempre más sabia y profunda de lo que imaginábamos. Es, simultáneamente, un derecho, un placer, una meditación, una terapia o la mejor de las plegarias. No existe, pues, un mal escrito. Es imposible, porque el mero hecho de escribir es ya, en si mismo, un éxito seguro”.
“Escribir se nos da mejor cuando no lo trabajamos tanto, cuando simplemente nos damos permiso para pasearnos por la página”.
EJERCICIOS:
 1. COMIENZA.- Escribir es como respirar, las palabras nos dan poder. Comienza allí donde te encuentres y paseate por la página. Coge un papel y describe en él lo que estás sintiendo en estos momentos. Escribe sobre cualquier cosa que se te cruce por la mente. No pares de escribir y simplemente pasea por el papel.
 2. ESCRIBE: Limpia de escombros el espacio que existe entra la página en blanco y tú. Retomar la escritura como el acto de escuchar y nombrar lo que oimos. Escribe simplemente sobre asociaciones positivas con el acto de escribir y sobre la profesión de escritor.
 3. ESCUCHA.- Escribir es descender hacia la página, es un acto de revelación. Cuando te olvidas de tí mismo es fácil escribir. Imagina que te encuentras con un cuentacuentos. Dile temas sobre los que te gustaría escuchar una historia.
 4. LA MENTIRA DEL TIEMPO.- Siempre tenemos tiempo para escribir, aunque sólo sea un poco. Compra un pequeño bloc de notas y acostúmbrate a llevarlo siempre contigo. Úsalo para escribir lo que se te ocurra en cualquier tiempo muerto que tengas. Reserva 15 minutos diarios (cronometrados) para escribir cualquier cosa que se te ocurra. Utiliza la posibilidad de escribir cartas a amigos o conocidos (e-mail).
5. ABRIR CAMINO.- Escribir nos ayuda a dibujar el mapa de nuestro mundo interior. Abrir camino es en parte imaginar las direcciones en las que deseamos escribir. ¿Sobre que te divertiría escribir? (misterios, cuentos, una novela, canciones, obras de teatro, poesía, ensayos,.....). Dedica 15 minutos a escribir, a mano y lo más rápidamente que puedas, sobre el tipo de escritura que te gustaría hacer.
 6. ESCRIBIR MAL.- Primer paso: Compra varios periódicos sensacionalistas. Elige 10 historias que te llamen la atención y guárdalas todas juntas en un archivador. Paso segundo: Escribe a mano y lo más rápidamente que puedas una historia sensacionalista imaginaria. Escribe 2 de forma atrevida y despreocupada. Redacta tu historia lo más deprisa que puedas. Al cabo de media hora, deja de escribir.
7. ESTA VIDA DE ESCRITOR: En este ejercicio tendrás que escribir sobre tu propia vida. Enciende una vela. Pon una canción relajante. Reserva 15 minutos de tu tiempo. Describe, escribiendo a mano, una situación de tu vida que en estos momentos estés intentando asimilar o abordar.
8. ESTADO DE ÁNIMO: Cualquier estado de ánimo es aprovechable para la escritura. Reserva 15 minutos. Elige una situación de tu vida en la que reconozcas claramente tu estado de ánimo o de emotividad. Entra en ese estado de ánimo o de emotividad y escribe a mano durante 10 minutos. Al cabo de este tiempo, detente. Luego dedica 5 minutos más a escribir sobre las emociones que te ha producido el acto de escribir. Se observador: me siento más feliz, más triste, más enfadado, menos enfadado, esperanzado, decidido,...., lo que sea. Toma unas cuantas notas acerca de este proceso, una especie de informe de campo sobre tu experiencia.
 9. VALORACIÓN DE NUESTRA EXPERIENCIA: Anota 20 situaciones realmente impactantes en tu vida (positivas o negativas). Elige cinco de ellas sobre las que te gustaría escribir algo. Desarrolla brevemente lo que te gustaría escribir acerca de estas experiencias.
 10. LO ESPECÍFICO: Escribir es un arte profundamente visual. Reserva una hora de tu tiempo. Siéntate a escribir en casa o “fuera”. Enumera y describe 10 objetos que observes a tu alrededor, así como las asociaciones de ideas derivadas de ellos, sin preocuparte por lo ilógicas que puedan resultar. Al conectar con nuestro entorno de forma consciente y específica, conectamos también con nuestra propia vida interior a un nivel más específico y de mayor resonancia emocional. Este proceso confiere a nuestra escritura un timbre de gran riqueza.
11. COLECCIÓN DE EXPERIENCIAS: Escribir es un acto tanto físico como psicológico. Muchos escritores han sido grandes caminantes. Reserva un tiempo y sal a caminar. Si lo deseas, elige una pregunta, una duda o algún asunto en concreto para llevarlo contigo en tu paseo. Observa lo que te rodea. Observa tu estado de ánimo, cualquier cambio que en él se produzca. Y, sobre todo, advierte cualquier respuesta, percepción, estratagema o inspiración que surjan en ti. Una vez en casa, ponte inmediatamente a escribir, Deja constancia de tu experiencia y tus descubrimientos.
12. LA FUENTE: Se trata de una “cita del artista”. Sal de casa, de tu rutina diaria, y haz algo alegre y atrevido. Hazlo solo. Elige una actividad que resulte atractiva para el que podríamos denominar artista, niño o explorador que llevas dentro. Elijas lo que elijas, hazlo solo. Dedícate a absorber imágenes e impresiones. No es necesario que escribas nada al respecto. Se trata de llenar la fuente, no de pescar en ella.
13. CREACIÓN DE BOCETOS: Crear bocetos es un medio de entrar en contacto con la belleza del conjunto de factores que configuran el lugar en el que realmente nos encontramos. Dedica 10 minutos a describir dónde y cómo te encuentras. Puedes dibujar bocetos del lugar, de tu estado de ánimo y de cualquier cosa agradable o interesante que te llame la atención. Luego enumera rápidamente varias cosas sobre las que sería interesante escribir. Elige un tema. ¿Qué escribirías sobre él? 3 ¿Por qué lo elegirías? Dedica cinco o diez minutos a escribir sobre estas cuestiones. Concibe este ejercicio como un “juego lingüístico”. No trates de ser profundo, lógico o práctico. Realiza tu boceto de la manera más distendida y menos elaborada posible.
14. SOLEDAD: Muchas veces la soledad surge porque hemos perdido la perspectiva general, el sentido de la amplitud y la inmensidad de nuestra vida. Elige un “Yo Veterano”, un compañero espiritual. Deja que un viejo y sabio yo de ochenta años te escriba una carta sobre su vida. Deja que tu Yo Veterano te proporcione una sensación de perspectiva, de guía y de acierto. Escribe durante media hora, o más si lo desea. Éste es un ejercicio de escritura que puedes realizar con regularidad.
15. TESTIGO: Se denomina las páginas matinales y es la base absoluta de toda actividad literaria. Las “páginas matinales” dan testimonio de nuestra vida, aumentan nuestra relación consciente con lo espiritual, dan prioridad a nuestra actividad diaria y minimizan a nuestro censor, lo cual nos permitirá escribir más libremente y con mejores resultados. El ejercicio consiste en escribir a mano tres páginas diarias, volcando estrictamente sobre el papel nuestra corriente de pensamiento. Sólo se tiene que deslizar la pluma por la página mientras se escribe cualquier cosa que se nos cruce por la mente. Han de escribirse por la mañana, como primera actividad de la mañana. Sirven para dar prioridad al día que estamos a punto de disfrutar. Son en esencia profundamente beneficiosas: nos calman, nos alegran, nos consuelan y nos inspiran. Representan para los occidentales una forma de meditación especialmente poderosa. Es importante escribirla a mano. La mano transmite una energía capaz de transportar nuestros pensamientos a un lugar más profundo y personal que aquél a que nos conduce el teclado del ordenador. Se trata de sorprender a la mente antes de que active sus defensas, cuando todavía no se ha despertado tu imaginación. Se trata de que te pilles por sorpresa y anotes las cosas que realmente no sabías que estabas pensando. Si inicias la escritura de las páginas matinales sentirás un importante cambio en tu consciencia en un plazo de noventa días (el tiempo que el cerebro necesita para “coordinar” un nuevo modelo neurológico), aunque en muchas ocasiones este cambio se experimenta mucho antes. mantente atento a tu propio proceso y progreso en las páginas. Haz de testigo de tu propia validación personal.
 16. ¿POR QUÉ NO LO HACEMOS EN LA CARRETERA? Cuaderno en mano, dirígete a un lugar bullicioso. Ponte a escribir y comienza describiendo lo que ves y lo que sientes. Escribe rápidamente y con detalle. Graba lo que tus ojos vean y lo que tus oídos oigan. El secreto de la buena escritura radica en una buena toma de notas. Escribe durante una hora y luego para.
 17. CONEXIÓN: Reserva, una vez más, una hora tranquila, esta vez en un lugar privado que te resulte agradable. Imagínate que vas a conectar con un “yo más joven” que te va a hablar directamente a través de una carta personal. Deja que tu “yo joven” te hable de tus deseos, esperanzas, pensamientos, preocupaciones y sueños. No censures nada de lo que tu joven interior te tenga que decir. En ocasiones, este tipo de cartas provoca emociones fuertes. Estate preparado para ello y no pares de escribir. Es bueno irse conociendo.
18. SER UN CANAL ABIERTO: Coge papel y bolígrafo y formula una pregunta sobre cualquier cosa que te suscite duda. Tras escuchar el “consejo”, escribe lo que has oído. Tus preguntas pueden y deben tratar sobre cualquier cosa imaginable. Puedes seguir una línea de preguntas que resulte cada vez más específica y así conseguir llegar a las cuestiones que más te preocupan. En un primer momento, dedica media hora a estas sesiones de preguntas y respuestas. No te sorprendas si descubres que muchos consejos sensatos estaban ahí esperando a que alguien los aprovechara.
19. INTEGRACIÓN: En los momentos en que nos “descentramos” necesitamos ayuda para integrarnos, para volver a ser un todo complejo. Este ejercicio es muy eficaz para situarnos nuevamente en “nuestro eje”. Reserva 15 minutos. Coge papel y bolígrafo y escribe los números del uno al veinticinco. A continuación, escribe la palabra “ojalá” 25 veces. Tus deseos abarcarán desde lo más intranscendente a lo más importante, desde lo personal a lo profesional. Si las escribimos una vez al mes, estas listas nos impulsan a actuar a un nivel subconsciente en la dirección de nuestros sueños. Escribe tu lista de deseos, ponle fecha y guárdala. Repite este ejercicio una vez al mes o cada vez que te sientas particularmente despistado.
20. CREDIBILIDAD: Este ejercicio supone una ayuda para la autoestima y la credibilidad. Para dar rienda suelta a tu propia expresión es necesario poseer un yo con ideas que expresar. Este ejercicio está destinado a intensificar tu propia percepción de tu yo interno. Retírate a un rincón tranquilo y silencioso donde escribir. Coge papel y bolígrafo y escribe los números del uno al cien. Repasa tu vida y escribe cien cosas de las que te sientas orgulloso. Algunas cosas pueden ser antisociales o incluso ilegales. La lista es tuya. Sé concreto y personal. Di, por ejemplo, “me siento orgulloso de ...” Concibe este ejercicio como un curriculum privado. Te ayudará a orientarte en direcciones de gran significado en tu propio sistema de valores. Este ejercicio es una eficaz defensa contra los síndromes de credibilidad, ya que nos recuerda con insistencia que nuestra credibilidad es un aspecto espiritual y no material.
21. UBICACIÓN: Al trazar el mapa de nuestra ubicación literaria y física, también podemos dibujar con precisión nuestro mapa psicológico. Reserva una hora para escribir y dirígete a un café o cualquier otro lugar que no sea tu casa. Haz una lista de todos los lugares en los que hayas vivido alguna vez. Una vez anotados, elige uno que te evoque recuerdos especialmente vívidos. Utilizando la primera persona y el tiempo presente, remóntate al lugar y a la época de entonces. Escribe durante media hora la realidad de este joven yo. Este ejercicio proporciona una gran fuerza emocional y tal vez te apetezca repetirlo con frecuencia, eligiendo una “ubicación” diferente cada vez. Los ejercicios de escritura como éste, aunque a veces despiertan sentimientos muy profundos, nos ofrecen una sensación de continuidad y de conexión directa con el carácter aventurero que poseen las historias del narrador que todos llevamos dentro.
 22. FELICIDAD: Resérvate una hora entera. Prepárate un baño caliente con espuma. Prepara velas, incienso, pon música que te guste y date un buen baño. Deja que tus pensamientos floten como burbujas y que 5 naveguen a la deriva. Luego, de manera tranquila y reflexiva, piensa en cosas que te hagan feliz. Sécate. Escribe 50 cosas que te producen placer. La felicidad no es sólo un estado de ánimo: es una decisión. Podemos ser felices con cosas muy sencillas. Las listas de cosas que nos hacen felices son también una eficaz fuerza disuasoria para las depresiones circunstanciales. Cuando la pena nos embarga, el simple acto de anotar cosas que nos producen placer contribuye a suscitar algunas de ellas.
23. LOGRARLO: Dispón de una hora de tiempo para escribir, preferiblemente “fuera” de tu casa. Tendrás que escribir dos cartas. La primera te la escribe tu escritor interior. La segunda se la escribes tú a él. La primera es una oportunidad para que tu yo adulto se haga más seguro y práctico. La parte de nosotros que escribe necesita apoyo, seguridad y aliento más que cualquier cosa. Nosotros mismos podemos ofrecérselo. Cuando lo hacemos, nuestro escritor responde escribiendo con mayor agrado. El diálogo que se establece con este ejercicio es otra de esas prácticas literarias que podemos repetir con regularidad. Cada vez que te sientas bloqueado o perdido, consulta a tu escritor interior. El podrá ofrecerte casi siempre una respuesta. Cuando sepas el “porqué”, trabaja para solucionar el problema. 24. HONESTIDAD: Comenzamos formulando preguntas con honestidad y vamos contestándolas hasta conseguir respuestas honestas. Cuando escribimos con honestidad, nuestra prosa se anima y nosotros lo sentimos. En el uso del lenguaje se esconde un centenar de maneras diversas de excavar nuestras verdades enterradas, de llegar a nuestras revelaciones más difíciles. • “Si esta cuestión no me intimidara tanto, admitiría...... • Si lo reconozco, siento...... Cuando alcanzamos la honestidad interna, la claridad interna, resulta infinitamente más sencillo tomar medidas externas. Es cuestión de desmenuzar las acciones en minúsculos pasos factibles. La página es un lugar ideal para confeccionar listas, para los torbellinos de ideas, para dar rienda suelta a nuestra imaginación e inventar.
25. VULNERABILIDAD: Reserva una hora para escribir y crea una atmósfera sagrada (velas, música relajante.....). Ponte a escribir y describe un día de Tu “vida ideal”. Sueña mientras escribes. Sorpréndete. Tras escribir durante 45 minutos, céntrate nuevamente en tu vida actual. Luego escribe una lista con 25 cosas que te gustan y que aprecias de vida tal y como es ahora.
26. RUTINA: Este ejercicio requiere 10 minutos diarios durante una semana seguida, justo antes de dormir. Se trata de revisar tranquilamente el día y escribir unas cuantas frases sencillas acerca de ello. De entre todo lo que se escriba, se debe intentar destilar una única pregunta para formularla a la consciencia y dormir cavilando sobre ella. Plantea únicamente la pregunta en el papel y no preocupes de responderla. mantente atento a cualquier pequeño cambio positivo que se produzca. Adviértelo y anótalo. Si las “páginas matinales” ayudan a establecer el tono y el ritmo de nuestras jornadas diarias, las “notas vespertinas” nos ayudan a apreciar las bendiciones que dicha rutina nos ofrece. 6
27. VOZ: Cuando psicológicamente nos sentimos mal, a menudo perdemos nuestra voz interior. En este ejercicio tendrás que viajar en el tiempo a través de tu vida –de tu “línea narrativa del tiempo”- y detenerte en un momento o episodio que posea una fuerte carga emocional para ti. A continuación tendrás que desenterrar de tu vida esta “copa” de tiempo y escribir sobre ella. Cuando escribimos sobre algo que nos importa, algo que nos afecta emocionalmente, nuestra escritura automáticamente adquiere “voz”. Como regla general, las copas abarcan desde unas cuantas líneas hasta un máximo de 10 páginas mecanografiadas. Con frecuencia, una copa corta y muy compacta se convierte más tarde en la semilla de una obra mayor. Cuando hayas terminado tu copa, tal vez te apetezca compartirla con un “lector afable”, alguien al que le gusta escribir, es capaz de leer por el puro placer de leer y no practica la crítica de salón. Evita compartir tus copas con lectores críticos, escritores frustrados o personas para quienes el material recogido en tu copa contenga material emocionalmente inflamable. 28. FORMA CONTRA FÓRMULA: En muchas ocasiones, lo que se interpone entre nosotros y nuestra escritura es el deseo de ser capaces de escribir perfectamente, de ahorrarnos los áridos borradores e incluso los momentos de apuro. Para escribir libremente, debemos estar dispuestos a escribir con menos formalidad. Sal fuera, busca un lugar y ponte cómodo. Escribe cinco circunstancias en las que podrías escribir. Selecciona uno de los cinco temas de redacción y comienza a escribir. Concédete el tiempo suficiente para crear un borrador completo de lo que deseas expresar. Siente tu cuerpo y siente cómo tu mano escribe. Cuando hayas terminado, tómate unos minutos para reflexionar sobre la libertad que has ganado al escribir. El lector es parte de ciclo vital del escritor.
29. ABRIRSE PUERTAS: Cuando contemplamos la posibilidad de tomar medidas que implican ciertos riesgos, casi todos necesitamos sentir que contamos con apoyo. Este ejercicio te hará buscar un respaldo espiritual. Coge un bloc de notas, sal de casa y dirígete a un lugar sagrado. Busca inspiración y deja que las ideas fluyan sin reflexionar demasiado sobre ellas. Completa los puntos siguientes con frases: 1) Sería de gran apoyo para mí como escritor el hecho de que yo: 2) Me sentiría mejor como escritor si intentara: Luego tómate cinco minutos más para reconocerte a ti mismo y luego escribe de nuevo cinco maneras en las que hayas contribuido a que tu vida como escritor prospere, en respuesta a “me he ayudado a mí mismo como escritor mediante....”
30. PRÁCTICA: Vivimos sin ser conscientes de lo que realmente hacemos o del modo en que empleamos nuestro tiempo. Reserva una hora para la tranquilidad. Enciende una vela y algo de incienso si lo deseas. Ponte a escribir y describe con todo detalle un día normal de tu vida actual. Descríbete a ti mismo como el protagonista de esa vida. Escribe durante 45 minutos sin parar describiéndote a ti mismo como si fueras un personaje de ficción. Transcurrido este tiempo, detente. ¿Qué has aprendido? Escribe durante 15 minutos tus propias conclusiones al verte a ti mismo como un personaje. 7
31. RESERVA: Mediante este ejercicio podrás obtener el trazado de tu paisaje emocional. El mejor sitio para realizarlo es “fuera de casa”. Anota el nombre de cinco personas que te ofrezcan seguridad y apoyo. Ésta es la gente a quien puedes mostrar tus obras, hablar sobre lo que estás escribiendo, mostrar tu entusiasmo por tu trabajo. Luego escribe el nombre de cinco personas con quienes sea peligroso compartir tus obras. Asegúrate de incluir en esta lista a las personas que dan una de cal y otra de arena, ésos que a veces te animan y otras te desaniman. Repasa ambas listas y hazte una idea de tu círculo literario. Al regresar a casa, llama a un potencial “lector afable” para decirle que te gustaría que actuara como lector y no como crítico, a fin de poder compartir tu trabajo con él.
 32. SONIDO: El uso consciente del sonido en nuestra escritura –como una buena banda sonora en una película- hace que nuestro inconsciente entre en acción. Esto produce un gran número de asociaciones que provocan sensaciones más sutiles y agudas que las imágenes visuales aisladas. El sonido confiere a nuestra escritura “sonoridad” en el sentido más amplio de la palabra. Reserva una hora para escribir en tu casa. Ponte cómodo y relájate. ¿Qué oyes? Escríbelos todos. A continuación, elige un tema musical “expansivo”, de esa música que nos incita a sentirnos libres y aventureros (por ejemplo, “Carros de fuego”). Pon un poco de música de la que utilices para relajarte, siéntate a escribir y sueña sobre el papel. Imagínate tu vida ampliada. ¿Cuál sería tu “ideal” en los siguientes ámbitos? • Espiritualidad • Amistad • Vida laboral • Espacio vital • Vacaciones / Aventura • Proyectos creativos Dedica una hora entera a este ejercicio y emplea más o menos diez minutos en imaginar cada uno de estos ámbitos “mejorados”.
33. ME GUSTARÍA ESCRIBIR, PERO ...: Reserva una hora para escribir y ponte cómodo. Escribe cinco temas de redacción manidos, estereotipados y entrañables que resulten muy “humanos”. Elige uno de los temas. Escribe durante una hora siendo detallistas y humano. No intentes parecer moderno ni tampoco sentimental. Recuerda con minucioso detalle los aspectos memorables y fascinantes del tema elegido. Ésta es una “copa” que deberás compartir con un “lector afable”.
34. CONDUCIR: El objetivo de este ejercicio es llenar tu fuente literaria con imágenes. Reserva una hora o dos, coge tu coche y sal a explorar las carreteras secundarias. Si no tienes coche, puedes dar un paseo en autobús. Déjate llevar por el fluir de las imágenes, aliméntate con los ojos. Piensa en la rutina y en la variedad de la actividad humana. Convierte en un gran recipiente vacío que uno saca a la calle en mitad de un temporal de lluvia. Llénate poco a poco.
 35. RAÍCES: Éste es un ejercicio para valorarse y respetarse de forma consciente. reserva una hora de tu tiempo para escribir, dentro o fuera de casa. Contempla tu vida retrospectivamente –la línea narrativa del tiempo- y elige un episodio en el que ejercitaste tu libertad de elección 8 con resultados satisfactorios. Sea cual fuere el riesgo que asumiste, elígelo otra vez y celébralo contigo mismo sobre el papel. Este ejercicio es una alabanza a la libertad y al coraje.
 36. PERCEPCIONES EXTRASENSORIALES: La escritura nos abre una puerta espiritual que nos da acceso a información personal y profesional que nos resulta de gran ayuda. Reserva una hora, ponte cómodo y escribe sobre las siguientes cuestiones: • ¿Crees en Dios? Describe tu fe o tu falta de fe. ¿Le gustan a tu Dios las empresas creativas? Describe a un Dios que sí le gusten. • ¿Crees en los ángeles o en alguna otra fuerza positiva superior? Describe tu fe o tu falta de fe. Al abrir la puerta a la idea de que pueden existir fuerzas superiores que te inspiren, tal vez las encuentres. • ¿Alguna vez has tenido alguna experiencia literaria que se pudiera calificar de extraña o relacionada posiblemente con las percepciones extrasensoriales? • ¿Estás dispuesto a experimentar con el uso de este tipo de percepciones como si fueran sincronismos ocurridos en tu escritura? • Nombra un tema sobre el que te gustaría obtener más información para escribir acerca de él. Durante una semana, mantente atento a cualquier información que “casualmente” llegue hasta ti.
 37. PEQUEÑOS TRUCOS: Reserva una hora. Este ejercicio exige cierta destreza tanto manual como psicológica. Se trata de construir –o reconstruir- un puesto de escritura. Los puestos de escritura han de ser alegres. Esto ayuda a que el juego con las ideas tenga un sentido lúdico. En cualquier caso, lo importante es escribir.
38. RIESGOS: Este ejercicio consiste en hacer un inventario personal. Reserva una hora para escribir “fuera”. Completa las siguientes cuestiones: • Enumera tres asuntos sobre los que lees habitualmente. • Enumera tres asuntos sobre los que reflexionas habitualmente. • Enumera cinco de tus libros favoritos. • Enumera cinco de tus películas favoritas. • Explica lo que estas películas tienen en común con los libros antes señalados en cuanto a tema, género literario, ambientación y, sobre todo, lo que a ti te va en ellos. • ¿Cuál es tu cuento de hadas preferido? • ¿Cuál es tu libro infantil preferido? • Explica que tienen en común estas dos obras. • Enumera cinco asuntos que ocupen tu mente en estos momentos. • ¿Cuál de ellos te resulta “más prioritario”?
 39. DEMORAR LA ESCRITURA: Cómprate materiales de escritura de buena calidad y unas cuantas fichas para anotar escenas en ellas. Compra también papel bonito para escribir, sobres y algunos sellos. El objetivo de este ejercicio es demorar la escritura deliberadamente. Recuerda que los escritores demoran su labor literaria porque cuando finalmente consiguen ponerse a escribir son capaces de pasar de largo por delante del censor. 9
40. AL AGUA: Llama a un amigo/a y queda con él para escribir juntos un día durante una hora “fuera” de casa. Siéntate cómodamente frente a él y comienza a escribir tu “línea narrativa del tiempo”. La mejor manera de realizar este ejercicio es dividiéndolo en periodos de cinco años y centrándote en lo que, para ti, fueron los acontecimientos y las personas más importantes en tu vida. El objetivo de la “línea narrativa del tiempo” es ofrecerte una idea general de tu vida desde tu propia perspectiva. Este ejercicio te ayudará a conseguir una versión de ti mismo realizada de forma personal y autónoma. Escribe tu línea del tiempo en intervalos de una hora. Es importante contar con el apoyo de un colega o amigo/a.
41. EL DERECHO A ESCRIBIR: Reserva una hora de tu tiempo. Enciende una vela, pon música transcendental y crea un ambiente sacro. En este ejercicio tienes que hacer un contrato contigo mismo en relación con tu escritura. El contrato debe incluir: • El compromiso de escribir “páginas matinales” durante noventa días. • El compromiso de concluir tu “línea narrativa del Tiempo”. • El compromiso de escribir cinco “copas” más a partir de tu “línea del tiempo”. • El compromiso de realizar una “cita del artista” a la semana para alimentar tu escritor interno y llenar la fuente. Escribe tu contrato oficialmente, pon la fecha y fírmalo.
Enhorabuena.

martes, 6 de septiembre de 2016

El silencio de la ciudad blanca 
(Eva García Sáenz de Urturi) 


 El libro gira en torno a la búsqueda de un asesino en serie. Los asesinatos empezaron hace 20 años. En cada crimen las víctimas eran un niño y una niña o un hombre y una mujer. Todos ellos tienen apellidos alaveses compuestos y aparecen acariciándose la mejilla el uno al otro con tres eguzkilores
("flores del sol", según una leyenda vasca la tierra creó esta flor que hasta nuestros días defiende las casas de los malos espíritus, brujos, lamias, genios de la enfermedad, la tempestad y el rayo) a su alrededor y con picaduras de abejas en la garganta.
Todos los escenarios de los crímenes tienen que ver con la historia de Álava. “Empiezan en el dolmen de la Chabola de la Hechicera donde aparecen los cuerpos sin vida de dos recién nacidos, en el Poblado de La Hoya, un niño y una niña de cinco años, en el Valle Salado dos chiquillos de diez años y en la muralla medieval de Vitoria dos jóvenes de quince años.
” El protagonista, el inspector Unai López de Ayala -alias Kraken- intenta frenar esos crímenes. Cada poco, siempre en fiestas importantes de Vitoria o Álava como La Blanca o el Día del Blusa, aparece una pareja asesinada más: “Es una cuenta atrás para frenar los asesinatos.
 Éste es el cuarto libro de la autora de “La saga de los longevos” la novela inicialmente autopublicada que cambió la vida de su autora en 2012. Tras los dos continuación de esta saga, "La vieja familia" y "Los hijos de Adan", publicó “Pasaje a Tahití”. Unos años antes Eva García había participado en varios concursos de relatos cortos en los que o bien ganó o quedó clasificada. Eso le animó a escribir y autopublicar el libro.
Aunque siempre ha estado vinculada al mundo de la literatura “en mi casa siempre se ha escrito. Mi padre era abogado y también escribía” también se formó en la Escuela de Escritores de Fuentetaja de Madrid y en el Aula de Escritores de Barcelona. Durante 10 años ocupó varios puestos de alta dirección en el sector óptico. Después obtuvo un plaza fija en la Universidad de Alicante. Actualmente está en excedencia y se dedica de forma exclusiva a la literatura. Además de escribir, esta vitoriana, que vive a caballo entre Vitoria y Alicante, imparte conferencias y cursos. De hecho su curso online es el más visto en la red: “Enseño lo que he aprendido, cómo vender más o cómo promocionarse en la redes sociales.” “El silencio de la ciudad blanca” es la primera novela negra que escribe. “Cada vez que subía a Vitoria compraba todos los libros de historia de Álava, quería escribir algo de Vitoria y Alava, pensaba que sería otra novela histórica pero estaba un poco satura del género y últimamente lo que leía era novela negra. Un día se me ocurrió la idea de los cronocrímenes y así nació esta novela negra pero con poso histórico.
Han pasado ya veinte años desde que tuvo lugar el que en principio se llamó “El doble crimen del dolmen”, pero que en la práctica terminó siendo una matanza en serie en el que se cometieron cuatro asesinatos dobles. El asesino mataba por parejas: un hombre y una mujer. Aparecían desnudos uno junto al otro y acariciándose la mejilla. Además, las víctimas no tienen cualquier edad: recién nacidos, cinco años, diez años, quince años… Una macabra secuencia que se vio interrumpida por la detención del asesino: Tasio Ortiz de Zárate, un brillante arqueólogo que además era toda una estrella mediática. Lo más sorprendente del caso es que el encargado de su detención fue Ignacio, su hermano gemelo. Y ahora, veinte años después, cuando Tasio está a punto de salir de la cárcel con un permiso de una semana, la macabra secuencia vuelve a reanudarse con el asesinato de una pareja de veinte años.
 «Es obvio que toda esta serie de asesinatos mantiene un elemento inexplicable a primera vista: parecen obra del mismo asesino, pero el asesino está en la cárcel, así que no ha podido ser él, al menos, materialmente hablando. (Página 122)
Los encargados de resolver el caso son la Subcomisaria Alba Díaz de Salvatierra, recién llegada a Vitoria y el Inspector Unai López de Ayala, un experto en trazar perfiles criminales.
El silencio de la ciudad blanca es una novela de personajes. Está poblada de personajes singulares, muchos de los cuales serían merecedores de una novela propia, comenzando por el abuelo de Unai, un personaje que encarna la sabiduría popular vasca, sus mejores tradiciones. O por Germán, su hermano, al que su mínima estatura la ha hecho crecer en fuerza y coraje. O los dos hackers que aparecen en esta novela: MatuSalem, un joven genio que ya ha tenido que pasar por la cárcel o Golden, la sexagenaria abuela de la que nadie sospecharía sus habilidades con el ordenador. Eso sin contar con las andanzas de Ignacio y Tasio, los dos inseparables gemelos. Estos personajes pertenecen a la historia presente. Los personajes del pasado son: Blanca Díaz de Antoñana, a punto de casarse con un joven de buena familia, Javier Ortiz de Zárate, un hombre violento que la maltrata pero a quien no es capaz de plantar cara. Su ginecólogo el doctor Urbina el único en el que va a encontrar apoyo.
 Creando al lector unas ganas tremendas de avanzar y avanzar en la novela en busca de un final que cubra todas las incógnitas en principio aparentemente imposibles de resolver que la autora ha ido poniendo en el camino. Al final se unen las tramas del presente y del pasado, y es cuando se resuelve el misterio.
Una trama bien ideada y perfectamente finalizada.